La mentira del plurinacionalismo

La mentira del plurinacionalismoNadie puede obligarme a creer en lo que no creo. Y mucho menos a defender aquello que me parece contrario a mis principios. Soy militante socialista y, por lo tanto, defensor de un proyecto político que se ampara en la libertad, la democracia y la igualdad. En consecuencia, no se puede ser nacionalista y de izquierdas. Son muchos los que sacan a pasear su orgullo por sentirse ciudadanos de tal o cual territorio. Nadie elige el sitio para nacer; nadie, en consecuencia, puede sentirse orgulloso de aquello en lo que no colaboró mínimamente para conseguirlo. Sí es cierto que si se nace en España, en Alemania, en Suecia o en Francia, se tienen posibilidades en el plano familiar, educacional, sanitario, religioso, etc., que no se tienen si ese nacimiento se lleva a cabo en Etiopía o en cualquiera de los países donde la libertad brilla por su ausencia y la miseria acompaña a la mayoría de los habitantes de esos territorios para el resto de sus vidas. Si la izquierda defiende que todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo, tienen que tener las mismas oportunidades independientemente de la familia en la que te tocó nacer, no se entiende que algunos, que se autocalifican de izquierdas, defiendan las fronteras para establecer diferencias entre unos ciudadanos y otros. Un nacionalista entiende que si has nacido en un territorio determinado, tienes derechos que les están vetados a otros que no nacieron en el mismo sitio. Un nacionalista catalán piensa que un andaluz o un extremeño poseen menos recursos que los catalanes porque son menos inteligentes, más vagos o menos preparados para el trabajo. Un militante de izquierdas sabe que las diferencias entre ciudadanos no vienen marcadas por su tipología sino por las fronteras que arbitrariamente se han establecido a lo largo de la historia. Leer más

Entrevista a JCRI en Canal Extremadura Radio. 40º aniversario de las Elecciones Generales de 1977

Rodríguez Ibarra: “Hace 40 años había proyectos políticos y ahora hay muchos proyectos personales que obstaculizan proyectos comunes”

Entrevista a JCRI por el 40º aniversario de las Elecciones Generales de 1977
Fecha: 15 de Junio de 2017

Entrevista a Juan Carlos Rodríguez Ibarra en el programa “Primera Hora”, de Canal Extremadura Radio, con motivo del 40º aniversario de las Elecciones Generales de 1977.


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Hoy me siento bien siendo español

Seguramente los terroristas pondrán mucha atención y sacarán sus calculadoras para ver cuántos muertos necesita la ‘premier’ británica para eliminar libertades

 

Hoy me siento bien siendo españolPasaron las elecciones al Parlamento británico, que se adelantaron, no por necesidades del país, sino por el afán ventajista del Gobierno conservador, que pensó que el adelanto significaría la puntilla para un partido laborista que daba la sensación de estar deshilachándose, y la ocasión de aumentar la mayoría parlamentaria de la que ya disponía la primera ministra británica, la señora May, por herencia del irresponsable Cameron. Para los que opinan que las campañas electorales son un invento que no sirve para nada, será necesario recordar que al anuncio de la convocatoria de elecciones la ventaja del partido conservador respecto al laborismo era de 20 puntos porcentuales, mientras que la votación final, tras la campaña electoral, se redujo esa diferencia a apenas 2 puntos porcentuales. El líder laborista, el señor Corbyn, ha conseguido lo que nadie esperaba; no sólo no se hundió definitivamente, sino que, siguiendo el efecto que el profesor Tierno Galán provocó en el electorado madrileño cuando se presentó a alcalde de la capital de España, ha conseguido arrancar de su abstención a buena parte del voto de la juventud británica y llenar sus ya veteranas alforjas de ese voto que, según decían los analistas, se encontraba desencantado. Leer más

¡ESO SÍ QUE SON PADRES!

No era seguro que en los años cuarenta o cincuenta los padres de entonces entonaran esa letanía que tanto se canta hoy y que dice: “Nuestros hijos vivirán peor que nosotros”. Tras la guerra civil y los años del hambre, lo lógico sería pensar que el país, por mucha falta de libertad que tuviera -y la tenía a raudales-,  no tendría más remedio que dejar atrás la hambruna y mejorar  sus condiciones de vida, máxime después de que los norteamericanos vieron en nuestro país una buena base para sus barcos y aviones. Con la leche en polvo , el queso de bola y la mantequilla americana, los niños de entonces nos teñíamos de blanco los bigotes con la espuma de la leche y llenábamos nuestras barrigas con el queso y la mantequilla. Y con eso, nuestros padres sentían que nos alimentábamos mejor de lo que ellos podían ofrecernos en las modestas casas de entonces.

Pero no todos los padres eran iguales. Los hubo que dejaron en Andorra o en Panamá regalos para que sus hijos rompieran el tópico y vivieran mejor que lo hicieron ellos -que no debieron hacerlo mal- y pudieran disfrutar de dinero y vivienda para que los caprichos y el calor del hogar los deleitara y protegiera del frio invierno que suponía la dictadura y la incipiente democracia.

No sé qué pasa con algunos cargos públicos; todos ellos tienen en común haber nacido en el seno de familias ricas y, además, patrióticas. ¡A la vista está! Ya sabemos que los hijos de esos padres, ricos y patriotas, no han vivido peor que ellos; y a la vista de lo que vamos conociendo, sus nietos vivirán mejor que sus padres y que sus abuelos. Para que luego sigan con la matraca de que “nuestros hijos, patatín, patatán…”