Los porqués de la reunión secreta entre Artur Mas y Mariano Rajoy (elconfidencial.com)

A través de los medios de comunicación hemos podido saber que el Presidente de la Genaralitat de Cataluña y el Presidente del Gobierno de España se han reunido en secreto, se supone que en La Moncloa. ¿Cómo ha sido? ¿Para qué ha sido?

No se sabe a iniciativa de quien fue el encuentro; sí se sabe que fue secreto. Si la propuesta de cita partió de Moncloa, ¿qué sentido tiene que Mariano Rajoy se entreviste con Artur Mas en secreto? El Presidente del Gobierno no es un cargo público dotado de poderes absolutos, sino que es la consecuencia de la decisión democrática de los diputados españoles, quienes reunidos en una sesión de investidura votan para presidente a quien ha sido propuesto, que no elegido, por el Jefe del Estado. En consecuencia, el jefe del Gobierno no puede mantener una agenda secreta porque su responsabilidad como gobernante está sometida al control del Congreso de los Diputados; y ese Congreso difícilmente podrá exigir esa responsabilidad al presidente si sus acciones de gobierno no son públicas, sino herméticas.

En una democracia seria, asentada y de verdad, los ciudadanos deberíamos exigir cuentas, no tanto al presidente por ocultar su agenda, sino a los diputados por permitir que se escapen a su conocimiento los actos y acciones del presidente que ellos eligieron.

Si la propuesta de entrevista partió del Presidente de la Generalitat, el argumento anterior sirve para el Parlamento catalán y para los ciudadanos de Cataluña. Lo que no se entiende bien es que, si fue Artur Mas quien quiso ver a Rajoy, ¿cómo es posible que el autor de la petición de entrevista osara poner condiciones a la celebración de la misma, incluyendo entre esas peticiones que la cita fuera secreta? Y lo que se comprende peor es que el Presidente Rajoy aceptara el secretismo para recibirle en La Moncloa.

Para seguir manteniendo el apoyo de ERC, Mas acude a La Moncloa vergonzosamente para pedir ayuda a Rajoy

¿Por qué Artur Mas quería el hermetismo? ¿Es que acaso temía que cuando regresara a Barcelona no hubiera nadie esperándole en la Plaza de Sant Jaume para aplaudirle y vitorearle como ocurrió en la ocasión anterior, cuando dio un sonoro portazo al titular del Palacio de La Moncloa? ¿Es que volvía a la sede de la Presidencia del Gobierno de España agachando las orejas y no quería que los ciudadanos catalanes supieran de su derrota?

¿Para qué se reunieron? Dicen las crónicas periodísticas que para hablar del déficit de la comunidad autónoma que preside el señor Mas. O sea, como siempre, de dinero. Como es sabido, las Comunidades Autónomas españolas están obligadas a limitar su déficit para el ejercicio de 2013 al 0,7% del PIB de cada una de ellas. Eso significa que la Generalitat de Cataluña tiene la obligación de realizar un recorte de 4.400 millones de euros, cosa que Mas no está dispuesto a hacer, entre otras cosas, porque su aliado -ERC- no le apoyaría parlamentariamente, lo que significaría el fin de su aventura soberanista. Y para seguir manteniendo ese apoyo, Mas acude a La Moncloa vergonzosamente para pedir ayuda a Mariano Rajoy, diciendo algo así como “por Dios, Rajoy, permíteme que mi déficit no sea del 0,7% porque, de lo contrario, ERC me manda a casa”.

Dicen las informaciones de los que parecen saber algo más de la reunión clandestina, que Rajoy está dispuesto a conceder semejante favor, con lo que conseguiría dos cosas: por una parte, salvar la inestabilidad parlamentaria de CIU al frente del gobierno catalán que no es otra cosa que la consecuencia de la torpeza de Mas que, en un alarde de vista, disolvió el Parlamento catalán con la intención de conseguir una mayoría absoluta bajo el señuelo del referéndum de autodeterminación, quedándose al final de la operación como el gallo de Morón; y por otra parte, afrentar escandalosa y alevosamente a las Comunidades Autónomas que sí hicieron el esfuerzo de conseguir reducir sus respectivos déficits a los niveles pactados con el Gobierno de España.

¿Qué dirán ahora los presidentes de Comunidades Autónomas que dejaron sus regiones como puros eriales para cumplir los objetivos del déficit? ¿Qué pensarán los ciudadanos de esos territorios que tan preocupados andaban creyendo que en España se iba a armar la de San Quintín, cuando Mas salió de La Moncloa pregonando a los cuatro vientos que él iba a convocar un referéndum legal o ilegal para conseguir la independencia de Cataluña? ¿Qué pensarán de la política cuando hayan leído que los dos presidentes acuerdan cosas que nos afectan a todos en el más absoluto secreto?

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