CURANDEROS

Pasaron Tom Chi y Daniel Epstein por Extremadura. Los extremeños no se habrán enterado porque para determinada prensa -la que va de ERE en ERE hasta la HORA final- ese tipo de personas que se dedican a lo NO RAZONABLE y a Prototipar el sueño, el proyecto, la imaginación de los jóvenes emprendedores no son más que meros curanderos de la economía. Siguen pensando que las cosas volverán a su sitio por el camino de siempre. Y el camino de siempre nos conduce al sitio de siempre: al fracaso. ¡Y siguen sin enterarse!

¿Por qué pensará eso el ministro de educación? (El correo de Andalucía)

El Gobierno de España escondió durante unos días su famosa Ley de Calidad de la Educación. El tiempo suficiente para alejar las manifestaciones de padres, profesores y alumnos contra la citada norma. Por fin, el viernes día 17, el Consejo de Ministros dio el visto bueno a lo que había hecho el afamado ministro Wert, el mayor paradigma de la hipocresía y el cinismo de la política española. Cuando fue nombrado por el presidente Rajoy, las únicas referencias que se tenían de él procedían de su condición de tertuliano de radio y televisión. En los programas que intervenía, jamás dejó ver el rostro reaccionario, autoritario y conservador que ha sacado desde su nombramiento como ministro de Educación y Cultura. No se sabe si porque le resultaba rentable mantener la imagen de cierto progresismo para poder ser contratado en determinados medios que se escoran al centro izquierda, o porque no le causaba ningún trauma opinar de forma contraria a como piensa, lo cierto es que, una vez investido de la aureola de ministro, el señor Wert se ha destapado y nos ha hecho saber a todos que sus opiniones anteriores a su etapa ministerial eran pura farfolla. Sigue leyendo

Luces de boda (elconfidencial.com)

Siempre se dijo que era más difícil saber ganar que saber perder; y siguiendo con el esquema, parece mas difícil saber irse que saber quedarse. Las declaraciones de José María Aznar del pasado martes en Antena 3 TV demuestran que la afirmación anterior es cierta.

Ya se ha convertido en un tópico lo que dijo Felipe González, en relación con los expresidentes: “No sabemos qué hacer con ellos porque son como jarrones chinos; son valiosos pero no se sabe donde ponerlos”.

La soberbia no está reñida con la capacidad para despistar al contrario. Aznar es soberbio, pero no tonto

Aznar ha sido el último ejemplo paradigmático de enfrentamiento entre el que se fue y el sustituto. Sigue leyendo

A vueltas con los derechos de autor (El correo de Andalucía)

El pasado viernes participé en una Mesa redonda, organizada por la Asociación de Usuarios de Internet, en el Senado, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de Internet. El título de la Mesa era: “Creación sostenible. Un reto de todos”. La pregunta que formuló el moderador a los miembro intervinientes fue: ¿Desde su punto de vista qué tenemos que hacer y qué debería cambiar para conseguir un ecosistema sostenible y atractivo tanto para el creador como para el usuario de sus contenidos?
Lo primero que formulé cuando me tocó intervenir fue contestar con otra pregunta: ¿Creación sostenible para todos o creación sostenible para los creadores a costa de los Sigue leyendo

El joven Cayo Lara y la adolescente Rosa Díez (elconfidencial.com)

El PSOE anda esta semana debatiendo sobre la democracia dentro de los partidos políticos, tratando de adaptar las viejas estructuras a los aparentes deseos de modernidad de amplios sectores de la sociedad. Y digo aparentes deseos porque, en lo que hace referencia al PSOE, todo aquel que quiere decir algo sobre el futuro del partido socialista se arranca con el mantra de que se necesita gente joven para dar el relevo a la generación de Rubalcaba, que representa el pasado. Lo que no acierto a entender es ese afán de renovar y modernizar al PSOE, tanto por los que lo rechazan como opción política, como los que piensan que una democracia como la española necesita una opción socialdemócrata que equilibre el peso de la derecha y por eso se apuntan a la renovación.

Los que no creen en el socialismo andan todo el día preocupados por el futuro del PSOE, no ahorran consejos sobre la forma en que ese partido debería afrontar su proceso de renovación y modernización interna. “No es posible que con líderes tan mayores el PSOE pueda conectar con el electorado joven”, dicen quienes desean ver fuera del escenario político a Rubalcaba. Su diagnóstico y su preocupación serían creíbles si esa misma opinión se extendiera sobre el conjunto de las fuerzas políticas.

¿Cómo se explica que esa misma recomendación no se oiga cuando se trata de hablar del PP, de IU, de UPyD, de Convergencia y Unió, del PNV o de otras formaciones, cuyos líderes no es que estén precisamente en la edad del pavo? Mariano Rajoy tiene 58 años; Cayo Lara ya ha cumplido los 61, exactamente igual que Rosa Díez; esos son, también, los años que tiene Durán i Lleida; algo menos, pero ya maduro, tiene Artur Mas, que ya ha llegado a los 57. El más joven de todos es Urkullu, que ya tiene 52. Un año más, 53, tiene Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid. Con 60 años, ejerce de presidente de La Rioja, Pedro Sanz; le sigue de cerca Ramón Luis Valcárcel, presidente de Murcia; 52 es la edad de Núñez Feijóo, Presidente de la Xunta gallega. Como puede apreciarse en estos cuantos ejemplos, nuestros dirigentes políticos no son precisamente unos pimpollos, por lo que parece extraño, cuando no sospechoso, que teniendo una clase política cuyos máximos responsables ya cumplieron el medio siglo, superándolo la mayoría de ellos, los comentaristas, tertulianos y demás politólogos sólo se hayan aprendido la edad de los dirigentes socialistas, recomendando al PSOE que haga aquellos que ni piden ni señalan como hándicap en el resto de los partidos y coaliciones del arco parlamentario y autonómico español.

Parece extraño, cuando no sospechoso, que teniendo una clase política cuyos máximos responsables ya cumplieron el medio siglo, superándolo la mayoría de ellos, comentaristas y demás politólogos sólo se hayan aprendido la edad de los dirigentes socialistas

De igual forma el PSOE, creyendo que el movimiento 15-M y todos los que a partir de él han ido surgiendo en España como consecuencia del declive de los partidos tradicionales tenían entre sus principales aspiraciones la elección democrática elevada al grado sumo de sus candidatos electorales, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, ha decidido tirar la casa por la ventana y prepara para su conferencia política una serie de modificaciones estatutarias por las que se elegirá al candidato a presidente del Gobierno por un sistema de primarias, donde podrán votar todos los afiliados y los que se declaren simpatizantes. Y como eso parecía poca rebaja, aprovechando el viaje, también quieren que se elija por ese procedimiento al secretario general del partido. La primera pregunta que se me ocurre es: ¿Y qué pasará cuando el secretario general, elegido por los afiliados, y el candidato a presidente del Gobierno, elegido por militantes y simpatizantes, no coincidan en la misma persona?  Cuando uno y otro no compartan criterios sobre asuntos transcendentales, ¿qué opinión prevalecerá, la del secretario general o la del candidato? ¿Qué órganos estatutarios serán los encargados de dirimir el conflicto? Ya se plantearon esos conflictos en la época de Borrell, candidato, y Almunia, secretario general, y ya sabemos cómo se resolvió el conflicto.
Recuerdo que los reunidos en la Puerta del Sol hace dos años, lo primero que acordaron fue no perder el tiempo eligiendo líder y ponerse a discutir sobre propuestas y soluciones. Ahora algunos aparecen como líderes de ese movimiento, sin que nadie haya pedido explicaciones de cómo han sido elegidos, si por primarias o secundarias. Lo que no recuerdo es la forma en que Ada Colau ha sido elegida cabeza visible y portavoz del movimiento antidesahucios. Y creo que a nadie le importa un pimiento; sencillamente importa lo que dice y qué causas defiende.

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No creo en los Reyes Magos (El correo de Andalucía)

No creo en los Reyes Magos, pero todos los años, cuando llega el 5 de enero acompaño a los más pequeños de la casa a ver la cabalgata, a entregar la carta a Gaspar que es el preferido de mi familia, a llenar una vasija de agua para los camellos de SS.MM. y a poner polvorones y algo de anís para los que vienen esa noche a traernos los regalos. No creo en ellos, pero cada año hago como si lo creyese. Ya sé que no existen, pero mantengo la ficción de que están ahí y no se me ocurre tirar de las barbas de esos Reyes porque si lo hiciera, la magia desaparecería y me encontraría con la cara del concejal de festejos de mi pueblo.

Tampoco creo que los Reyes de España tengan la sangre azul, pero no se me ocurriría nunca preguntar, al cirujano que operó al Rey, por el color de su sangre cuando tuvo que abrirle para sanear la parte de su cuerpo deteriorada; si lo hiciera, estoy seguro que me encontraría con un ciudadano con sangre roja como el común de los mortales. Ya sé que eso es así, pero mantengo la ficción.

Durante algo más de veintiún siglos, a nadie le ha dado por buscar tres pies al gato en lo referente a SS. MM. Melchor, Gaspar y Baltasar; en el momento en el que a la prensa le diera por preguntar por las razones por las que Baltasar, siendo un Rey negro, siempre va el último, estaríamos ante un problema de racismo que pondría en la picota la discriminación por razones de raza. De igual manera, quienes quisieran agarrarse a la Constitución española, descubrirían de inmediato que la igualdad de géneros brilla por su ausencia en una institución tan antigua y tan mágica como la de esos santos Reyes; la pregunta sobre la ausencia de una Reina Maga vendría respondida rápidamente por quienes apuestan decididamente por la igualdad entre hombres y mujeres. ¿Qué decir del Ministro de Hacienda, quien, después de haber tratado de amedrentar a diversos colectivos, seguramente mandaría a sus inspectores de la Agencia Tributaria para investigar si, cuando descienden por las chimeneas de millones de edificios, entregan los juguetes y regalos con o sin factura?

Puesto que nada de eso pasa, no me queda más remedio que pensar que a pesar de las irregularidades que se presumen, se considera que es mejor dejar las cosas como están, para que la magia, la ilusión, el afecto y el encuentro entre amigos y familias no se rompa por tratar a los Reyes Magos como al resto de los mortales.

Yo no creo en los magos de Oriente, pero hago como si creyera en ellos, a pesar de que cada 5 de enero, parte de mi paga extra se disuelve como un azucarillo en agua a consecuencia de los gastos que conlleva mantener la ficción.

Tampoco creo en la Monarquía, pero hago como si creyera en ella porque a lo largo de la historia de España, esta Monarquía que encarna D. Juan Carlos y que reconoce la Constitución española, es la que ha proporcionado el periodo más largo de democracia, libertad y progreso para todos los españoles. Ya sé que me cuesta dinero mantener a la Familia Real, pero tanto en el caso de los Reyes Magos, como en el caso de la Monarquía parlamentaria española, cuando hago balance entre los gastado y los recibido, el saldo, en ambos casos es positivo. El 6 de enero de cada año calculo lo que me he gastado en la ficción Maga y lo que he recibido gracias a esa ficción y el resultado me favorece. Después de 34 años, hago balance para saber cuanto me cuesta la Monarquía y cuanto beneficio he recibido, y el saldo también me resulta positivo.

Ya sé que Monarquía suena a antiguo, pero también sé que cada vez que los españoles nos hemos decidido a cambiar de régimen, casi siempre lo hemos hecho con violencia, con odios y rencores. Y por eso me gustaría seguir manteniendo la magia, la ficción, para que nuestros hijos y nietos no se metan en aventuras que casi nunca supimos resolver correcta y civilizadamente a lo largo de nuestra historia.

Los reyes Magos siguen actuando como lo hacen porque nadie nunca les dijo que lo hicieran de otra manera; si el machismo, el racismo y el fraude a la Hacienda Pública impera entre los Magos de Oriente, parte de la responsabilidad es nuestra. Y cuando en

Tanto en los Reyes Magos, como en la Monarquía española, mi balance entre lo gastado y lo recibido, el saldo es positivo.

algunos sitios se ha cambiado a los de Oriente por los del norte de Europa, el resultado ha seguido siendo el mismo; Papá Noel sigue haciendo lo mismo que los otros tres. De igual manera, la Corona española ha actuado como lo ha hecho porque nunca nadie le dijo que ese camino no llevaba a ninguna parte. Pero tengan en cuenta que si les tiramos de las barbas, desaparece la ficción y aparecerá un ser de carne y hueso. Y me estoy imaginando quien puede sustituirlos y se me pone el bello de punta.

Recientemente, estuve en Holanda y aprecié el progresismo de una sociedad de la que podríamos aprender algunas cosas. En algunos aspectos, los holandeses me parecieron más avanzados y modernos que los españoles. Hace solo unos días, la Reina Juliana abdicó en su hijo Guillermo. ¿Vieron ustedes la ceremonia de proclamación del nuevo Rey? Cualquiera diría, viendo a los holandeses acompañando a sus Reyes que estamos ante una de las sociedades más avanzadas de Europa.

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