Fortalecer la democracia (elconfidencial.com)

El Secretario General de los socialistas madrileños dimitió el pasado miércoles de su cargo de senador por la Comunidad Autónoma de Madrid. Las razones son conocidas: su desacuerdo con la elección de un miembro de la carrera judicial, al que el PSOE de Madrid tenía recusado, para vocal de Consejo General del Poder Judicial. En principio, nada que objetar a esa decisión que pone de manifiesto que, frente a lo que se dice habitualmente de la coherencia de los políticos y de su falta de decisión para dimitir, de cuando en cuando, surgen excepciones que, lejos de confirmar la regla, lo que hacen es anularla.
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CONCERTINAS

Dice el ministro del Interior, Jorge Fernández, que las cuchillas colocadas en las alambradas de la frontera de Melilla solo producen daños superficiales. Dice el resto de los ciudadanos, incluidos Cáritas y la Guardia Civil, que los daños producidos llevan aparejados cortes profundos como lo prueban videos y fotografías que se han visto en algunas cadenas de televisión. Dice Rajoy que ha encargado un informe al respecto porque no sabe si son cortantes o no. La única forma de averiguar quién lleva razón es hacer la prueba, empezando por el ministro que porfía de la versión del resto de ciudadanos. Estaremos a la espera.

PARADOJA

El gobierno español se está convirtiendo en el portero mayor de Europa. Ha intensificado los controles de entrada en territorio nacional desde la colonia inglesa gibraltareña, adonde acuden ciudadanos españoles que no encuentran trabajo en España y lo buscan en Inglaterra. Y ha armado de cuchillas lacerantes las alambradas en la frontera melillense con Marruecos, por la que pretenden pasar inmigrantes subsaharianos que buscan trabajo en nuestro país. A unos no los deja pasar porque vienen buscando trabajo; a otros les obstaculiza la entrada porque vuelven de trabajar. ¿Quién resuelve la paradoja?

Paradoja (elconfidencial.com)

Varios operarios instalan la concertina en Melilla. (EFE)
Desde este verano, el Gobierno español ha intensificado los controles de acceso a territorio español a todos aquellos ciudadanos procedentes de la colonia inglesa gibraltareña. Fue, seguramente, la actitud provocadora del Gobernador de Gibraltar la que obligó a las autoridades españolas a tomar ese tipo de medidas, tendentes a responder al intento de los gibraltareños de ampliar por las buenas su disminuido territorio, a base de echar bloques de hormigón en las aguas españolas, lo que, sin duda, dificulta la faena de los pescadores de la Línea de la Concepción y de Algeciras. La medida es un incordio para los gibraltareños, pero lo es aún más para los linenses y algecireños que pasan todos los días a la colonia para ganarse la vida en ese peñón porque, sin duda, no lo pueden hacer en la parte de acá de la verja.
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