Acuerdo y desacuerdo con Felipe González

Felipe González (EFE)
Nunca -ni antes ni ahora- escuché a Felipe González establecer una comparación entre el nazismo o el fascismo y lo que ocurre en estos momentos en España y, más concretamente, en Cataluña. Y, tampoco, esa analogía se puede deducir del brillante artículo que recientemente publicó en El País bajo el título de A los catalanes.
Sí deduje del párrafo en el que afirma que la liquidación del mismo Estatuto y de la Constitución en que se legitima, si se obtiene un diputado más en esa lista única de rechazo (…) es lo más parecido a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado. El señor Mas sabe que, desde el momento mismo en que incumple su obligación como presidente de la Generalitat y como primer representante del Estado en Cataluña, está violando su promesa de cumplir y hacer cumplir la ley; y se puede establecer un paralelismo entre la conducta de Artur Mas, tratando de romper la legalidad desde dentro del sistema, con la manera en que una marcha sobre Roma o unos poderes excepcionales al canciller alemán acabaron con sus democracias desde dentro.

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