Nunca, Anguita, nunca

Iglesias y Anguita
Cualquiera diría que el interés máximo de las empresas demoscópicas que realizan sondeos electorales y de opinión en España fue el de poder contratar con un emporio de tanto prestigio mundial como Microsoft. De todos es sabido que la empresa que fundó Bill Gates sólo contrata con personas o compañías que hayan tenido un mínimo de dos fracasos a lo largo de su vida profesional. Si a más errores, mayores posibilidades de entrar en la órbita de la compañía norteamericana, las demoscópicas españolas tienen un futuro asegurado en California, porque llevan varias elecciones errando en sus previsiones sin que los directivos de las mismas pidan disculpas a los españoles por semejante fraude, y sin que los dueños de esas empresas exijan responsabilidades y dimisiones a cuantos se encargaron, desde su soberbia intelectual, de tratar de conducir el voto de los electores por el camino que ellos deseaban en función del interés de quienes pagaban la realización de los sondeos. Pues de ninguna otra manera puede explicarse semejante fiasco. O no sirven para el oficio que eligieron o se han convertido en los manigeros que camuflaban la realidad en función de los intereses de sus clientes.
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