PREGUNTAS, EVIDENCIAS Y PREMONICIONES

Puigdemont y parte de sus exconsejeros están en Bruselas y parece que seguirán allí. Una pregunta. ¿Quién correrá con los gastos que generará el mantenimiento de esa gente en Bruselas? Otra pregunta: ¿Qué garantías quiere Puigdemont para volver?

Una evidencia: Según Puigdemont, se fueron para evitar una reacción violenta del Estado español si se quedaban. Su exvicepresidente Junqueras y demás se han quedado y la reacción violenta no ha hecho aparición, desmintiendo claramente la principal razón de su fuga.

Una premonición: Puigdemont ha querido acompañar a las más de 1500 empresas que han decidido trasladar su sede social a otros puntos de España. Él, también, ha cambiado su sede social…a Bruselas, pero no tardará mucho en trasladarse a Soto del Real.

 

155. ¿En manos de quiénes?

Senado - ÁNGEL DE ANTONIO

Senado – ÁNGEL DE ANTONIO

En la crisis provocada por los independentistas catalanes, el Gobierno de España ha agotado hasta el final cualquier posibilidad que le impidiera aplicar el artículo 155 de la Constitución española. Por muy poco informado que se esté, se sabe que las apelaciones al diálogo por parte del presidente de la Generalidad estaban viciadas por la intransigencia. No se proponía una vía constitucional que posibilitara el entendimiento, sino que se buscaba el argumento para seguir acumulando razones que convencieran a los independentistas de que España manifiesta incomprensión y desidia hacia las aspiraciones del pueblo catalán. Sigue leyendo

¿Golpe? No, desbordamiento constitucional

“Cuidado con humillar a Cataluña”, fue la advertencia o la amenaza que expresaron un par de comentaristas políticos la noche del pasado domingo, ocho de octubre, en La Sexta, analizando la manifestación que los catalanes no independentistas celebraron en Barcelona para reclamar el fin del desafío separatista. Se entendió perfectamente lo que querían decir con esa amenaza y qué entienden ellos por Cataluña.

No creo que se sientan humillados los catalanes no independentistas si, quienes han desafiado la unidad territorial de España y su ordenamiento constitucional, son derrotados por el Estado de Derecho. Si esos catalanes no experimentarán humillación sino alivio, entiendo que ambos comentaristas políticos están confundiendo la parte con el todo, a los independentistas con el conjunto de la ciudadanía catalana cuando hablan de humillación a Cataluña.

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Bueno… entonces, ¿en qué hemos quedado?

El grupo Vocento me ha pedido mi opinión sobre la situación catalana para publicarla en sus periódicos regionales. Me gustaría ser bueno y políticamente correcto; el más bueno de todos cuantos escriben o hablan sobre Cataluña; pero no me sale. Debo ser malo, malísimo.
Me gustaría no indignarme cuando un comentarista político escorado al independentismo dice que no estamos ante un golpe de Estado sino ante un desbordamiento constitucional, porque así se me quitaría el deseo de que los jueces metieran en chirona a Puigdemont y a su venerable pandilla, por querer apropiarse de una parte del territorio español sin que existan razones políticas, históricas o jurídicas que lo justifiquen. Sigue leyendo

ME GUSTARÍA

Me gustaría ser bueno; el más bueno de todos cuantos escriben o hablan sobre Cataluña; pero no me sale. Debo ser malo, malísismo.

Me gustaría pensar, como dice Enric Juliana, que no estamos ante un golpe de Estado sino ante un desbordamiento constitucional, porque así se me quitaría el deseo de que los jueces metieran en chirona a Puigdemont y a su venerable pandilla, por querer apropiarse de una parte del territorio español sin que existan razones políticas, históricas o jurídicas que lo justifiquen.

Me gustaría poder reconocer que Puigdemont está incumpliendo la legalidad y saltándose la Constitución y, al mismo tiempo, pedir que no se le vaya a ir la mano al gobierno tratando de aplicar lo que ordena el Código Penal y la Constitución española  para casos de rebelión.

Me gustaría haber defendido el derecho a decidir de los catalanes y, poderme asustar y meterme debajo de la cama para, habiéndose cumplido el deseo de la votación ilegal, pedir que no se lleve adelante el resultado de la votación.

Me gustaría lamentar la ilegalidad que va a cometer Puigdemont e inmediatamente predicar la buena nueva de que esto se tendrá que resolver votando. Sobre todo me gustaría que cuando diga eso, nadie me pregunte, pero…¿votar qué y por quiénes?

Me gustaría poder quedar bien para que el conflicto territorial pueda seguir alimentándose a base de mediadores que no sabemos por qué quieren mediar y para qué quieren mediar.

Lo de siempre. El postureo de guisqui de barra defendiendo el comunismo esperando que nunca llegue para no tener que salir corriendo a la busqueda de una democracia, y el postureo de gin tonic defendiendo el valor de las urnas y asustándose cuando el resultado de la votación obligue a reclamar un paso atrás y un mirar para otro lado por parte de la Justicia.