A la larga, el galgo a la liebre mata

Partidarios de Abdelfatá al Sisi celebran su reelección el pasado 2 de abril.

A la larga, el galgo a la liebre mata (refrán español). Hagamos un breve repaso de lo que fue la llamada primavera árabe. Ni Túnez, ni Libia, ni Yemen, ni Siria, ni Jordania, ni Bahrein han encontrado el camino hacia la libertad, la democracia o el laicismo que propugnaban quienes se jugaron la vida en aquellos meses de la primavera de 2011. No sería excesivamente radical afirmar que en esos países mandan los de siempre y matan los que siempre mataron.

Sigue leyendo

Si los jueces alemanes supieran

Si los magistrados germanos fueran testigos de lo que ocurre en España, se darían cuenta de que la violencia que ejercen los separatistas catalanes está doblegando la voluntad de quienes antes sostenían una posición diferente.

Enrique Flores

Enrique Flores

Me resulta difícilmente comprensible la adjetivación de cualquier sustantivo, cuando a este se le añade la palabra político o política. ¿Qué añade a conciencia, vergüenza, valentía, presupuestos, coraje, salida… la adjetivación de política o político? Si acaso, se pretende reducir esos conceptos al ámbito de los políticos en ejercicio, se está cometiendo un reduccionismo incomprensible. O es que acaso alguien piensa que quienes se dedican a la política son poseedores de una conciencia, vergüenza, valentía o coraje distintos a los que posee el común de los ciudadanos. En las demás actividades de la vida —y la política es una de ellas— no se habla de esas virtudes adjetivándolas, ni de presupuestos caseros, médicos, escolares, universitarios o futbolísticos. Nadie dice que los presupuestos del Real Madrid o los del Barça son futbolísticos. ¿Por qué, entonces, se añade a los presupuestos de cualquier Gobierno el adjetivo “político”?

Sigue leyendo