Riesgos y desafíos al Estado

Riesgos y desafíos al Estado / Rosell

Desde siempre he sido enemigo del sistema de primarias para elegir a los dirigentes de los partidos políticos. A medida que el sistema se consolida y se adentra en la vida partidaria, me reafirmo en mi aversión a un método, copiado de los sistemas presidencialistas y ajeno al modelo parlamentario de nuestro país. Aparentando ser un procedimiento altamente democrático, acaba convirtiéndose en una selección entre las élites de los partidos. Sólo quienes poseen un estatus orgánico o institucional pueden permitirse el lujo de competir. Véase la experiencia acumulada y concluiremos que sólo ellos han podido disfrutar de todo su tiempo para recorrer las distintas provincias españolas, asistir a mesas redondas, programas radiofónicos y de televisión y asistir a las múltiples invitaciones y peticiones de prensa y de organizaciones de todo tipo, dispuestas a escuchar y preguntar a los candidatos. Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado han podido gozar de ese tiempo porque ocupaban cargos orgánicos e institucionales que les permitían estar en misa y repicando. Frente al hecho de que todos pueden votar se constata que quienes trabajan fuera de las instituciones o no pueden ser candidatos o no tienen nada que hacer frente al establishment.

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