¡LOS QUE VAN A MORIR OS SALUDAN!

Gente con y sin mascarilla por la calle. (Foto Prensa Libre: EFE)

(Foto Prensa Libre: EFE)

Muchas veces he hecho viajes largos conduciendo mi coche sin que en ningún momento mi atención se haya disipado. Cuando iba llegando a casa, en ocasiones y de repente, casi me salí en algunas de las curvas menos pronunciadas de las que encontré a lo largo del camino. “Ya hemos llegado”, le decía a mi acompañante cuando faltaban algo más de 15 kilómetros para llegar al destino. En esas circunstancias me he dado cuenta de que la cercanía a mi domicilio relajaba mi tensión y mi pie derecho se aplastaba más de la cuenta sobre el pedal del acelerador. Parece que llevan razón los técnicos cuando avisan de los peligros de accidentes cuando se está llegando al final del viaje. Crees que has llegado y, de pronto, donde te encuentras no es en tu casa sino en una ambulancia camino de un  hospital porque te saliste de la carretera en el sitio menos esperado.

Cuando la Dirección General de Tráfico en el año 2003 obligó al uso del cinturón de seguridad, fuimos muchos los que manifestamos nuestra disconformidad con la norma: “Me ahogo cuando me lo pongo”, protestábamos algunos. “Es peor el remedio que la enfermedad”, argumentaban otros.

Tanto en un caso como en otro, llevan razón quienes siguen demostrando que no todos cuando van llegando a casa después de un largo viaje pierden la atención y la tensión al volante de su coche, y no siempre quienes llevan el cinturón de seguridad salvan la vida en un aparatoso accidente. Pero es más cierto que un porcentaje elevado salvaron su vida por llevar puesto el cinturón y por no perder la atención hasta que el coche se para al final del trayecto.

Estamos en la fase 1 y en la 0 de la pandemia que llevamos soportando en estos meses de 2020. Cuando parece que se vislumbra el final del confinamiento, existe el riesgo de que nos confiemos excesivamente y, como el del coche llegando a casa, cuando menos cuenta nos demos habremos sido ingresados en una unidad de cuidados intensivos de cualquier hospital. Nos confiamos excesivamente cuando no cumplimos con la normativa respecto a la distancia con nuestros semejantes y cuando decidimos que la mascarilla es un estorbo molesto que no sirve para nada.

Hoy, no creo que existan muchos conductores que cuando se sientan la volante de su coche, después de poner el contacto, no realicen el acto reflejo de ponerse el cinturón de seguridad y decir al resto de viajeros: “poneos el cinturón”. Quienes nos quejábamos de la obligatoriedad, con el tiempo hemos olvidado la incomodidad que supuestamente llevaba aparejada la correa de marras. La mascarilla molesta los primeros días, pero, después de la primera semana de llevarla puesta, al salir de casa nos pondremos las mascarillas dentro del mismo acto reflejo de coger las llaves de nuestro domicilio.

Existe el peligro de que los insumisos a la norma y a la mascarilla sean los responsables de que la pandemia reviva con toda intensidad y volvamos donde estábamos, pero peor. Sería grave que por culpa de unos pocos se tengan que perjudicar muchos millones de personas y de euros. Pero más grave será saber que por culpa del incivismo de algunos, todos los muertos que fallezcan a partir del 25 de mayo recaerán sobre la conciencia de esos alegres desaprensivos que desprecian la lucha contra un enemigo letal. Ya no será el coronavirus el que mate. Ya serán los ciudadanos que metieron el virus en el cuerpo de otros disparando un arma en forma de saliva cargada de veneno. Frente al esfuerzo, valentía y heroicidad de tantos que se expusieron al peligro para salvar vidas y facilitar convivencia, se sitúan los divertidos y graciosos vivalavirgen que se lo pasaron de película en la calle con la cerveza en una mano y con la cacerola en la otra mientras infectaban y mataban. ¡Felicidades graciosos! ¡Los que van a morir os saludan!

P.S. Ruego a los ministros y responsables de informar del estado del coronavirus que cuando digan la cifra de contagiados y de fallecidos añadan: “Quienes no se pusieron la mascarilla y quienes no guardaron las distancias han matado y contagiado en el día de ayer a tantos y tantos españoles”.

 

3 pensamientos en “¡LOS QUE VAN A MORIR OS SALUDAN!

  1. Como siempre, sin molestar a nadie pero haciendoselo ver a todos los imprudentes politicos o simpatizantes

  2. Partiendo desde la premisa de que comparto lo expuesto, no obstante permítame una negativa crítica.

    En esos razonamientos, u otros anteriores, no he leído nada de las ¨permitidas¨ manifestaciones del 8M; y en ella también había divertidas y graciosas vivalavirgen que se lo pasaron de película en la calle. Y consecuencia de ello infectaron y han MATADO a numerosas personas.

    Tampoco he leído en ninguna parte que les haya brindado sus “Felicidades graciosos” o “Los que van a morir os saludan”

    Asimismo tampoco he leído su “Ruego”, a los responsables de informar del estado del coronavirus, de que cuando digan la cifra de contagiados y de fallecidos añadan: “Quienes no se pusieron la mascarilla y quienes no guardaron las distancias han matado y contagiado en el día de ayer a tantos y tantos españoles”.

    Sé que cuando nos echan en cara algo, aunque sea con razón y de buenas maneras nos duele y no lo compartimos.

    No podemos tener la memoria tan frágil.

  3. Si desea puede hacer autocrítica por los miles de muertos que se pudieron evitar por malas decisiones o por la falta de test (tengo datos que se les ofreció al gobierno de empresas punteras hace tres meses y no quisieron… además de alta fiabilidad), o la tardanza en decretar el confinamiento con la huida de madrileños hacia otras zonas, el caos en los suministros con empresas creadas exprofeso en paraisos fiscales y altas comisiones, los pactos con bilduetarras, expertos a los que pagamos y no supieron o no quisieron (los informes fueron borrados sospechosamente aunque se han podido recuperar) saber la gravedad del covid19, aconsejando además que no se llevase mascarillas, que estabamos preparados y que teníamos los suministros sanitarios suficientes para.controlar el coronavirus, los expertos que nos hablaban de una simple gripe.

    La falta de cuarentenas en los visitantes de Italia y de todo el Mundo, y ahora cuando ya está todo controlado y cuando iban a reservar los turistas extranjeros, se cambia el criterio que pudo salvar miles de muertos, si hubieramos hecho como muchos paises de Europa o del Mundo.

    Actualmente España está entre los tres primeros países del Mundo por número de fallecidos por habitantes, quizás el mayor en porcentaje de contagiados entre los sanitarios.

    Ser de izquierdas es amar la verdad, aunque nos cueste el rechazo.

    Un saludo.

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