O enfermería o puerta grande

O enfermería o puerta grande / Rosell

O enfermería o puerta grande / Rosell

Los humanos somos seres de costumbres. Tendemos a seguir una vida monótona durante años. La hora a la que nos levantamos, el trabajo que hacemos, la gente con la que nos relacionamos. Usualmente entre semana siempre hacemos las mismas cosas y a veces, sin darnos cuenta, lo hacemos en un respectivo orden y horario. Cada día tenemos que realizar ciertas actividades y cada uno de nosotros sabe que hay que hacer y cuánto tiempo nos llevará, de acuerdo a esto nos organizamos y volvemos a repetir la misma rutina todos los días. Así es como llegamos al momento en el que todo lo nuestro se convierte en habitual, monótono y conocido.
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Nunca se vio charla tan intensa en tan poco tiempo

De izquierda a derecha, Obama con Sánchez, Iglesias y Rivera, el pasado domingo. Fuente: The White House
Cuando llegan las Navidades, junto a los escaparates nevados y las calles iluminadas de los centros urbanos, las dos imágenes que mejor reflejan la ilusión y la inocencia son el anuncio televisivo de la Lotería Nacional y los niños entregando la carta a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente antes del día de la Cabalgata. Pasadas las fiestas, vuelves a caer en la cuenta de que la ilusión se torna resignación, de que la suerte es patrimonio de unos pocos y de que la inocencia es la cualidad que acompaña a los niños hasta que les llega la adolescencia.
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