¿Dónde están?

¿Dónde están? / Rosell

¿Dónde están? / Rosell

Cuarenta y un años es una fecha que se adentra en el periodo de madurez y que obliga a revisar el tipo de democracia que nos dimos los españoles con la Constitución de 1978. Quienes por edad supimos lo que era vivir en un país sin democracia, sometido a una dictadura, y sin libertad, podemos saborear con mayor placer los cuarenta y un años que llevamos viviendo en libertad. Produce risas, cuando no irritación, oír que la Transición que hicimos los españoles en los años 70 del siglo XX, es una prolongación del régimen franquista. Sólo los muy ignorantes o los muy desaprensivos están dispuestos a equiparar la dictadura surgida tras la Guerra Civil española con la democracia ganada tras la aprobación del texto constitucional. Sólo los populistas y los nacionalistas independentistas se refieren a la democracia española con el que para ellos es un título ofensivo: “Régimen del 78”.
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¡Y ellos lo saben!

¡Y ellos lo saben! / Rosell

¡Y ellos lo saben! / Rosell

España tiene una extensión territorial de 505.990 kilómetros cuadrados. Cataluña, 32.108. En el caso de que unilateralmente decidieran la separación del resto de España, los españoles nos encontraríamos ante un grave problema que tiene poco que ver con la dimensión de nuestro país. No es la extensión del territorio lo que hace grande, fuerte y consistente a una nación; se puede ser un macro territorio y, sin embargo, disponer de una economía deficiente y de un Estado con una democracia inexistente o debilitada; ejemplos hay que demuestran que a España no tenía que irle mejor o peor en función de dónde sitúa sus fronteras. Fronteras que, en el caso español, no han parado de moverse desde que con los reinados de Carlos I y Felipe II, en el Imperio español -según nos enseñaban en la escuela- nunca se ponía el sol. Ya a partir de Felipe III las sombras comenzaron a aparecer con la pérdida de los Países Bajos, el Milanesado, Nápoles, las colonias americanas, los territorios en Asia y Oceanía, las colonias norteafricanas… Cuando en 1978, la nueva Constitución alumbró la democracia española, los españoles estábamos curados de espantos si de pérdidas territoriales se trataba.
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