¡Y ellos lo saben!

¡Y ellos lo saben! / Rosell

¡Y ellos lo saben! / Rosell

España tiene una extensión territorial de 505.990 kilómetros cuadrados. Cataluña, 32.108. En el caso de que unilateralmente decidieran la separación del resto de España, los españoles nos encontraríamos ante un grave problema que tiene poco que ver con la dimensión de nuestro país. No es la extensión del territorio lo que hace grande, fuerte y consistente a una nación; se puede ser un macro territorio y, sin embargo, disponer de una economía deficiente y de un Estado con una democracia inexistente o debilitada; ejemplos hay que demuestran que a España no tenía que irle mejor o peor en función de dónde sitúa sus fronteras. Fronteras que, en el caso español, no han parado de moverse desde que con los reinados de Carlos I y Felipe II, en el Imperio español -según nos enseñaban en la escuela- nunca se ponía el sol. Ya a partir de Felipe III las sombras comenzaron a aparecer con la pérdida de los Países Bajos, el Milanesado, Nápoles, las colonias americanas, los territorios en Asia y Oceanía, las colonias norteafricanas… Cuando en 1978, la nueva Constitución alumbró la democracia española, los españoles estábamos curados de espantos si de pérdidas territoriales se trataba.
Sigue leyendo

La hora de la justicia

La hora de la justicia / rosell

La hora de la justicia / rosell

No hay diálogo posible ni nada que negociar con el independentismo. O Constitución y Estado democrático de derecho o república catalana independiente. Éstas y no otras son las alternativas que están en juego. Los independentistas ya han manifestado, por activa y por pasiva, cuáles son sus premisas de partida: La república catalana independiente ya fue promulgada y no piensan retroceder hacía otra fórmula diferente.

Sigue leyendo

40 años de Constitución

40 años de ConstituciónHabía accedido a la condición de diputado sin la preparación ni la convicción necesaria para abordar el desafío que los españoles nos habíamos propuesto acometer a la muerte del dictador Franco. Mi militancia en el PSOE no era para obtener un cargo, sino para contribuir a derrotar a la dictadura. Mi tercer puesto en la lista del PSOE al Congreso de los Diputados por la provincia de Badajoz no dejaba de ser más que un nombre para rellenar los huecos que quedaban libres para completar los siete que se necesitaban. Según Alfonso Guerra, el PSOE en Badajoz solo obtendría un diputado. Nunca supe si se equivocó o me engañó; el caso es que me vi legitimado para participar en la elaboración de una Constitución sin la que no habría democracia en España.
Desde el primer momento en que puse el pie en el hemiciclo supe que los que estábamos allí, estábamos para hacer algo transcendente. Ver bajar por las escalerillas del hemiciclo a Dolores Ibárruri, cogida del brazo del poeta Rafael Alberti, para ocupar la mesa de edad, junto con quienes habían servido al franquismo me trasladó a un escenario inimaginable un año antes, pero que se abría para que los diputados representáramos la mejor obra democrática que jamás se puso en escena en España: la Constitución de 1978

Sigue leyendo

Y vosotros, ¿qué hicisteis?

 Y vosotros, ¿qué hicisteis? / rosell

Y vosotros, ¿qué hicisteis? / rosell

Nací, como tantos españoles, en un país en el que regía una dictadura militar. Crecí en un país sin derechos y sin la condición de ciudadano libre. Nací en una dictadura, pero pienso, quiero y seguro que moriré en una democracia.

¿Por qué ese deseo, ese pensamiento, esa voluntad? ¿Por qué esa proclama que podría parecer extemporánea, trasnochada y fuera de lugar? De nuevo, y como ya ocurrió en 1934, el nacionalismo catalán vuelve a traicionar a la democracia española. Seis años después de que Artur Mas iniciara el desafío al Estado, ya no se trata de saber si habrá o no referéndum; si Puigdemont será o no entregado para ser juzgado por rebelión; si los independentistas tienen o no derecho a poner lazos amarillos donde les plazca; si Torra chantajea o no al Gobierno; si los independentistas se dividen o se unen. Sobre esos asuntos hay opiniones para todos los gustos. Aquí y ahora, de lo que se trata es de saber si un grupo de ciudadanos dirigidos por gente que ha decidido romper España, pueden liquidar lo que ellos llaman “el régimen del 78”. Y aquí ya no hay mucho donde elegir: o ganan ellos, los que quieren acabar con la Constitución o ganamos los que queremos defenderla. Ya no es momento de explicarnos por qué hemos llegado hasta aquí. Ya hay cientos de versiones. Los que no saben qué hacer ni por dónde tirar se escabullen con lo de la “búsqueda de una salida política”. Para mí sólo hay una salida: o derrotamos política y judicialmente al independentismo político y restablecemos la legalidad o dejamos que ganen quienes la vulneran. En este último caso habremos terminado con el Estado de Derecho en Cataluña y en toda España.

Sigue leyendo

¡Que canten en casa!

La imagen que proyectan esos ministros no es la de una democracia consolidada

Catalá, Zoido y Méndez de Vigo entonan 'Soy el novio de la muerte'

Catalá, Zoido y Méndez de Vigo entonan ‘Soy el novio de la muerte’

Escribió Unamuno, en su ensayo sobre El individualismo español (Ensayos,Aguilar, 1942) que “El humorista americano Wendell Holmes habla en una de sus obras de los tres Juanes: de Juan tal cual él se cree ser, de Juan tal cual le creen los demás y de Juan tal cual es en realidad”. El comportamiento de cada uno de nosotros gira alrededor de esas tres percepciones, mezclándose unas con otras, resaltando unas más que otras o tratando de ocultar aquellas que más pueden perjudicar la imagen que queramos transmitir.

Sigue leyendo

Dime qué dices y te diré qué demócrata eres

Recuerdo cuando la infanta Cristina y su marido, el sr. Urdangarín, se vieron envueltos en un proceso que cuestionaba su limpieza en el ejercicio profesional e institucional. “Ya verás cómo no les pasa nada”. Les pasó y se les abrió un proceso penal con peticiones de cárcel para ambos. “Ya verás cómo estos no se sientan en el banquillo”. Se sentaron y tuvieron que entrar en el juzgado por donde entra cualquier procesado, con el inconveniente añadido de que las cámaras de televisión se encargaron de seguir sus pasos desde el coche oficial hasta el portón que daba paso al Juzgado de Palma de Mallorca. “Ya verás cómo se escapan y no se les condena”. Se les condenó y Urdangarín tiene pendiente una pena de cárcel que está recurrida, a la espera de lo que dictamine el Tribunal Supremo.

Sigue leyendo