Gabilondo sólo hay uno

Gabilondo sólo hay uno / rosell

Gabilondo sólo hay uno / Rosell

Generalmente, cuando se enferma, se acude a la consulta del médico, salvo algunos que, por ignorancia o desesperación, acuden a la consulta de un curandero. El primero, el sanitario, se conduce con criterios científicos y tras haber cursado los estudios pertinentes que le acreditan para ejercer la medicina. El segundo, el hechicero, afirma tener los efectos sanadores de la medicina, pero que no está apoyada por pruebas obtenidas mediante el método científico. El común de los mortales cree en la ciencia; sólo una minoría cree en la persona, en la inspiración y hasta en la ignorancia. La terapia del hechicero no tiene ningún fundamento; a lo más que llega es a engañar a quienes creen que curandero y médico son la misma cosa. El médico puede equivocarse honradamente. El santero se equivoca indecentemente. El médico no miente. El curandero, engaña.
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El aplauso de las ocho

El aplauso de las ocho / Rosell

El aplauso de las ocho / Rosell

Vivimos en un Estado descentralizado. Así lo define nuestra Constitución. Así se decidió al ingresar como nación, el 1 de enero de 1986, en la entonces Comunidad Económica Europea. Dos circunstancias que exigen de la concertación entre el Gobierno de España y los gobiernos de las diecisiete comunidades autónomas ante las exigencias de los retos y desafíos del mundo globalizado. Hoy, como desde 1979, nada se puede hacer de importancia en España si no confluyen las dos legitimidades: las CCAA necesitan del concurso del Gobierno central y este Gobierno necesita de la cooperación de los gobiernos autonómicos.

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Varas de medir

 Varas de medir / Rosell

Varas de medir / Rosell

La doble vara de medir es una expresión popular que nos conduce a otra que llamamos la ley del embudo. En cualquier caso, se trata de denunciar el tratamiento dispar, beneficioso para unos y oneroso para otros, que damos a situaciones iguales o parecidas.
Hoy, las distintas varas de medir o la ley del embudo me vienen a colación por el desigual trato recibido por situaciones penitenciarias y políticas que están teniendo lugar ante el silencio de quienes se rasgan fácilmente las vestiduras cuando les toca a ellos la parte estrecha del embudo.

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¿Hay alguien que quiera escucharme?

¿Hay alguien que quiera escucharme? / rosell

¿Hay alguien que quiera escucharme? / Rosell

Resulta difícil aceptar la situación que semana a semana se presenta ante nuestros atónitos ojos. La matanza de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas sigue ocupando páginas y páginas de los medios de comunicación social sin que parezca que el triste y desgraciado fenómeno tienda a desaparecer o por lo menos a rebajar su intensidad. Artículos y opiniones tratan de explicar las causas que aparentemente contribuyen al asesinato semanal, a la violación o a las agresiones grupales a mujeres.
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Dependencias de la Generalitat

Dependencias de la Generalitat / Rosell

Dependencias de la Generalitat / Rosell

ERC ha sido un partido que desde 1977 hasta hoy ha tenido cambios sustanciales desde el punto de vista de las características generacionales y de la cualificación política de sus dirigentes. De los viejos ex combatientes republicanos como Heribert Barrera, que fue su máximo dirigente en 1977 y que había desarrollado una larga trayectoria antifranquista en la clandestinidad, se pasó a Angel Colom, Carod-Rovira, Joan Puigcercós, hasta llegar al actual Oriol Junqueras, que se hizo con la dirección de un partido que nunca tuvo una sólida y estructurada teoría política. Desde su fundación en 1931, jamás se le ha conocido un ideario político relacionado con la economía o con el pensamiento social. Su único pensamiento es el que tiene que ver con la República como forma de Estado y con la independencia de Cataluña. Esa es la razón por la que nunca se pudo saber muy bien cómo y dónde situar ideológicamente a un partido plagado de contradicciones en los espacios socioeconómicos.
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¡Y se creerán que no van a votar!

¡Y se creerán que no van a votar! / Rosell

¡Y se creerán que no van a votar! / Rosell

Sigo peleando contra la maldición que me persigue. Parece ser que por el hecho de haber dedicado buena parte de mi vida a la actividad política tengo la obligación de escuchar diariamente a los pelmas que se consideran con el derecho de “amenazarme” con la consabida frase de “…pues yo no voy a votar”. Siento decepcionarles cuando les respondo con un encogimiento de hombros como dándoles a entender que a mí lo mismo me da. Ellos creen que no he entendido la amenaza y vuelven a la carga.

Si después de 41 años de democracia algunos no han llegado a comprender que la democracia no es un sistema político que sólo compete a los que se dedican activamente a la política, sino que es patrimonio de todos, independientemente de lo que les haya costado conseguirla, pienso que una breve explicación callejera o en la barra de un bar no va a disuadirles de su satisfactoria decisión.
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