Vuelta la burra al trigo

 Vuelta la burra al trigo / Rosell

Vuelta la burra al trigo / Rosell

La expresión “vuelta la burra al trigo” se usa para expresar hartazgo y fastidio frente a algo que se repite numerosas veces, como por ejemplo una opinión, argumento o error, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso; incluso repitiéndolo cuando se ha dado por zanjado el asunto. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en buena parte de la sociedad española: hartazgo y fastidio con el tema catalán.

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Dime qué dices y te diré qué demócrata eres

Recuerdo cuando la infanta Cristina y su marido, el sr. Urdangarín, se vieron envueltos en un proceso que cuestionaba su limpieza en el ejercicio profesional e institucional. “Ya verás cómo no les pasa nada”. Les pasó y se les abrió un proceso penal con peticiones de cárcel para ambos. “Ya verás cómo estos no se sientan en el banquillo”. Se sentaron y tuvieron que entrar en el juzgado por donde entra cualquier procesado, con el inconveniente añadido de que las cámaras de televisión se encargaron de seguir sus pasos desde el coche oficial hasta el portón que daba paso al Juzgado de Palma de Mallorca. “Ya verás cómo se escapan y no se les condena”. Se les condenó y Urdangarín tiene pendiente una pena de cárcel que está recurrida, a la espera de lo que dictamine el Tribunal Supremo.

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¿Golpe? No, desbordamiento constitucional

“Cuidado con humillar a Cataluña”, fue la advertencia o la amenaza que expresaron un par de comentaristas políticos la noche del pasado domingo, ocho de octubre, en La Sexta, analizando la manifestación que los catalanes no independentistas celebraron en Barcelona para reclamar el fin del desafío separatista. Se entendió perfectamente lo que querían decir con esa amenaza y qué entienden ellos por Cataluña.

No creo que se sientan humillados los catalanes no independentistas si, quienes han desafiado la unidad territorial de España y su ordenamiento constitucional, son derrotados por el Estado de Derecho. Si esos catalanes no experimentarán humillación sino alivio, entiendo que ambos comentaristas políticos están confundiendo la parte con el todo, a los independentistas con el conjunto de la ciudadanía catalana cuando hablan de humillación a Cataluña.

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¿Qué buscan?

La secesión no se sostiene en la simple voluntad de separarse, sino en ausencia de democracia o injusticia. Si hay democracia, no cabe la secesión. Más exactamente, la secesión hace imposible la democracia: si yo me marcho porque no me gusta lo que todos hemos decidido entre todos, no hay decisión verdaderamente democrática. Levantar una frontera entre conciudadanos, hacerlos extranjeros, reducir la comunidad de derechos, de justicia y democracia, supone una vuelta a los tiempos oscuros.

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¿Y yo qué seré?

¿Y yo qué seré?Yo soy partidario del Estado de las Autonomías. El Estado de las Autonomías ha elevado el nivel vital de todos los territorios de España y eso es un haber positivo que no puede olvidarse. Se dice que el Estado de las Autonomías es costoso, pero recuérdese que en la deuda española, la privada es tres veces superior a la pública; es decir, es imputable al Estado de las Autonomías menos de un tercio de la deuda global.

Las comunidades autónomas han cometido muchas torpezas, sin duda, pero muchas de ellas han servido para el progreso. Plantear ahora el retorno al sistema centralista es sencillamente suicida. No hay una sola posibilidad entre mil de que la clase política acepte esto y probablemente ningún pueblo de España lo quiera.

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Suceso imprevisto

Suceso imprevistoLos acontecimientos transcurrieron de la siguiente manera: el 20 de diciembre de 2015 se celebraron las elecciones generales. Ningún partido obtuvo la mayoría suficiente que le habría permitido formar Gobierno. Pasado los dos meses reglamentarios desde el primer debate de investidura, volvieron a convocarse para el 26 de junio de 2016. Habían pasado seis meses, doscientos cuarenta días con sus correspondientes noches. Durante ese tiempo, todos, salvo los muy irresponsables, tuvieron tiempo suficiente para meditar lo que podría ocurrir si, de nuevo, el resultado exigiera alianzas o abstenciones para que un partido estuviera en condiciones de formar Gobierno.
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