Si se toca algo, que se toque todo

Los Reyes de Holanda y Bélgica abdicaron recientemente sus respectivas coronas y, que se sepa, ambos países continuaron funcionando como si nada hubiera ocurrido después de los factos reales y la entronización de los herederos. En España, el lunes pasado, el Rey Juan Carlos I anunció su abdicación y no había dado tiempo a que terminara su intervención televisiva y ya, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se amenazó con poner patas arriba todo el entramado surgido con la Constitución de 1978. “Si se toca la Monarquía, que se toque todo”, parece ser el deseo infantil de algunos.
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Entrevista en Espejo Público (Antena3) sobre la abdicación del Rey

JCRI en "Espejo Público", entrevistado con motivo de la abdicación del Rey

Se trata de una de las voces más críticas dentro del Partido Socialista Obrero Español. Juan Carlos Rodríguez Ibarra nunca deja indiferente con sus declaraciones y en esta ocasión, con motivo de la abdicación del Rey Don Juan Carlos, tampoco. “El Rey ha sido consciente de que su prestigio se estaba deteriorando por días. Ha hecho esfuerzos en los últimos tiempos para intentar recuperar, porque después de 39 años,

de los que 37 han sido de un enorme servicio a España, salir por la puerta de atrás es muy desagradable”. El que fuera presidente de la Junta de Extremadura ha reconocido los grandes logros de don Juan Carlos en la historia de España. “Yo no soy monárquico, pero en los últimos 39 años he salido ganando como español, por lo que a mí no me molesta la monarquía”.

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Suárez ha muerto. El Rey sigue vivo

Suárez y el Rey
Un periódico de tirada nacional editorializaba el martes pasado sobre el presidente Suárez, afirmando que las largas colas de ciudadanos ante el Congreso de los Diputados, para despedirle, significaban el deseo del pueblo español de que la política de hoy se pareciera a la de Adolfo Suárez en la transición de la dictadura a la democracia. No sé si extrapolando se podría llegar a la conclusión de que las largas colas de los súbditos de 1975 ante el cadáver de Franco significaban el deseo de que los españoles siguiéramos siendo súbditos en lugar de ciudadanos.

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