Del amor al odio… y al miedo

Del amor al odio... y al miedo / ROSELL

Del amor al odio… y al miedo / ROSELL

Resulta difícil aceptar la situación que semana a semana se presenta ante nuestros atónitos ojos. La matanza de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas sigue ocupando páginas y páginas de los medios de comunicación social sin que parezca que el triste y desgraciado fenómeno tienda a desaparecer o, por lo menos, a rebajar su intensidad. Artículos y opiniones contribuyen a explicar las causas que aparentemente contribuyen al asesinato semanal, a la violación o a las agresiones grupales a mujeres.
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Rostro masculino

Rostro masculino - Rosell

Rostro masculino – Rosell

Se convocaron elecciones generales. La legislatura no daba más de sí. Unos tenían mucha prisa y otros tenían mucho miedo. Algunos deseaban el anuncio de disolución de unas Cortes que nacieron con fórceps, y otros temían perder su situación privilegiada. Lo que está por llegar es una incógnita. Desde 1982 se sabía que gobernaba el PSOE o que lo haría el PP. Estaba instalado el malmirado bipartidismo. Los amantes de emociones fuertes añoraban situaciones que impidieran saber el desenlace final. La aparición de nuevos partidos ha venido a llenar de misterio y de incertidumbre las elecciones generales de 28 de abril próximo. Los más descreídos o los más veteranos -que no tienen por qué ser la misma cosa- saben que apareció la Operación Roca, el CDS, UPyD, Izquierda Unida para llenar de dramatismo el panorama electoral español y, al final, desaparecieron y volvió el agua a su cauce. PP y PSOE parecían ahogarse ante tantas siglas de nuevo cuño, pero fueron quienes mejor aguantaron el chaparrón. Encogieron como encoge un mal tejido cuando se moja, pero, con la que está cayendo, siguen resguardando las esencias del pensamiento liberal conservador y socialdemócrata. Como dice la canción: “Sin novedad señora baronesa”.
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Si no, ¿para cuándo?

Si no, ¿para cuándo? - Rosell

Si no, ¿para cuándo? – Rosell

El pasado día 8, los colectivos feministas convocaron una huelga general dirigida sólo a la mitad de la población, a las mujeres, con el objetivo de demostrar que si ellas paran, se para el mundo. En el manifiesto 8-M se denunciaba, entre otras muchas situaciones, que “No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo”. Frente a lo que ocurrió en la edición de 2017, en esta de 2018 sí contaron con el apoyo de sindicatos y de algunos partidos políticos.

Después del día 8 hay que seguir manteniendo vivas todas y cada una de las reivindicaciones que figuraban en su protesta y en sus demandas. Desde aquí añado dos reivindicaciones que creo contribuirían a eliminar en parte la discriminación salarial a la que se ven sometidas en sus respectivos trabajos.

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