¿Golpe? No, desbordamiento constitucional

“Cuidado con humillar a Cataluña”, fue la advertencia o la amenaza que expresaron un par de comentaristas políticos la noche del pasado domingo, ocho de octubre, en La Sexta, analizando la manifestación que los catalanes no independentistas celebraron en Barcelona para reclamar el fin del desafío separatista. Se entendió perfectamente lo que querían decir con esa amenaza y qué entienden ellos por Cataluña.

No creo que se sientan humillados los catalanes no independentistas si, quienes han desafiado la unidad territorial de España y su ordenamiento constitucional, son derrotados por el Estado de Derecho. Si esos catalanes no experimentarán humillación sino alivio, entiendo que ambos comentaristas políticos están confundiendo la parte con el todo, a los independentistas con el conjunto de la ciudadanía catalana cuando hablan de humillación a Cataluña.

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Si fuera necesario, habría que hacerlo

Un Gobierno del PP y el PSOE para luchar contra el independentismo: si fuera necesario, habría que hacerloNo tengo la sensación de que entre la CUP, Esquerra Republicana de Catalunya y Partido Demócrata Europeo Catalán existan muchos puntos en común. La CUP reclama un republicanismo anticapitalista y defiende la salida de la OTAN y de la UE si Cataluña consigue la independencia. Su coalición es considerada como de extrema izquierda o como izquierda radical. Esquerra Republicana se dice de izquierdas y socialista, y defiende la república y el pancatalanismo.  El PDECat es el heredero de Convergència Democrática de Cataluña, y se define como demócrata, catalanista, europeísta y humanista. Ya ven, unos dispuestos a salir de la UE y otros asegurando que no saldrán de la UE si triunfa la independencia. Es meridianamente claro que entre ellos no existe más afinidad que aquella por la que los tres se definen como independentistas. Esto último es lo que les ha permitido arrinconar la enorme distancia que existe entre los tres para centrarse en aquello que les une: la independencia de Cataluña. Sus perfiles ideológicos son tan nítidos y diferentes que ninguno de ellos ha tenido complejos a la hora de unir sus fuerzas para tratar de conseguir lo que de verdad les importa. Y a ninguno de sus adversarios políticos ni a comentaristas ni a analistas se les ha ocurrido sospechar que la CUP se ha derechizado por apoyar a los otros dos, ni los otros dos han sido calificados de peligrosos extremistas de izquierdas. Sigue leyendo

¿Qué buscan?

La secesión no se sostiene en la simple voluntad de separarse, sino en ausencia de democracia o injusticia. Si hay democracia, no cabe la secesión. Más exactamente, la secesión hace imposible la democracia: si yo me marcho porque no me gusta lo que todos hemos decidido entre todos, no hay decisión verdaderamente democrática. Levantar una frontera entre conciudadanos, hacerlos extranjeros, reducir la comunidad de derechos, de justicia y democracia, supone una vuelta a los tiempos oscuros.

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La mentira del plurinacionalismo

La mentira del plurinacionalismoNadie puede obligarme a creer en lo que no creo. Y mucho menos a defender aquello que me parece contrario a mis principios. Soy militante socialista y, por lo tanto, defensor de un proyecto político que se ampara en la libertad, la democracia y la igualdad. En consecuencia, no se puede ser nacionalista y de izquierdas. Son muchos los que sacan a pasear su orgullo por sentirse ciudadanos de tal o cual territorio. Nadie elige el sitio para nacer; nadie, en consecuencia, puede sentirse orgulloso de aquello en lo que no colaboró mínimamente para conseguirlo. Sí es cierto que si se nace en España, en Alemania, en Suecia o en Francia, se tienen posibilidades en el plano familiar, educacional, sanitario, religioso, etc., que no se tienen si ese nacimiento se lleva a cabo en Etiopía o en cualquiera de los países donde la libertad brilla por su ausencia y la miseria acompaña a la mayoría de los habitantes de esos territorios para el resto de sus vidas. Si la izquierda defiende que todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo, tienen que tener las mismas oportunidades independientemente de la familia en la que te tocó nacer, no se entiende que algunos, que se autocalifican de izquierdas, defiendan las fronteras para establecer diferencias entre unos ciudadanos y otros. Un nacionalista entiende que si has nacido en un territorio determinado, tienes derechos que les están vetados a otros que no nacieron en el mismo sitio. Un nacionalista catalán piensa que un andaluz o un extremeño poseen menos recursos que los catalanes porque son menos inteligentes, más vagos o menos preparados para el trabajo. Un militante de izquierdas sabe que las diferencias entre ciudadanos no vienen marcadas por su tipología sino por las fronteras que arbitrariamente se han establecido a lo largo de la historia. Sigue leyendo

Los trileros

Mientras la oposición y los medios de comunicación preguntan y discuten sobre qué hacer con la secesión, ellos pueden ir capeando el temporal que se les ha venido encima

 

Suceso imprevistoCualquier sistema político que se califique como democrático mantiene la separación entre los diferentes poderes del Estado. Cuando uno de ellos trata de interferir en los otros, la democracia se resiente y los ciudadanos parecen mostrarse inermes ante esa invasión. En España no siempre se cumple ese dogma de separación de poderes. En ocasiones, tenemos la sensación de que el Ejecutivo abarca más competencias de las que tiene atribuidas constitucionalmente inmiscuyéndose descarada o subrepticiamente en el Poder Legislativo o en el Judicial. Por ejemplo, los andaluces recuerdan muy bien cómo algunos miembros del Poder Judicial andaluz se hacían visibles cuando la Junta de Andalucía o el Gobierno de España convocaban elecciones autonómicas, generales o locales. Sigue leyendo

¡Que hablen los mudos!

Foto: EFE
En las páginas 68 y ss. del documento que Podemos envió al PSOE para su debate y aprobación, y que lleva por título UN PAÍS PARA LA GENTE. Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías, puede leerse lo siguiente: “El Gobierno del cambio debe empezar por el reconocimiento previo y especifico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial”. “Se debe entender España como país de países”. “La Constitución vigente solo reconoce a una nación – la española- y mantiene en una posición subalterna a otras naciones que conviven en el Estado”. Para ese menester, los redactores del documento piden la “modificación del artículo 2 de la Constitución española, para que se comprometa a reconocer y respetar la realidad plurinacional y de comunidades políticas que conforman España”.
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