La miel o la hiel

Quienes ya peinamos canas sabemos de algunas cosas más por viejos que por diablos. Nosotros también fuimos jóvenes y, como tales, deseosos de encontrar la piedra filosofal que convirtiera en oro todo lo que tocáramos. Nos llegamos a convencer de que «la letra con sangre entra» era uno de esos eslóganes que ponían en circulación nuestros predecesores cuando no habían descubierto metodologías que sustituyeran el castigo por la estimulación. «Se consigue más con miel que con hiel» fue una máximas que aplicamos cuando creímos que a una dictadura feroz, que utilizó durante cuarenta años la sangre, la hiel y el vinagre, debería sustituirla una democracia que se sirviera de la palabra y la miel para vencer a los que desconfiaban del proceso que iniciamos a la muerte del dictador. Sigue leyendo

Si los jueces alemanes supieran

Si los magistrados germanos fueran testigos de lo que ocurre en España, se darían cuenta de que la violencia que ejercen los separatistas catalanes está doblegando la voluntad de quienes antes sostenían una posición diferente.

Enrique Flores

Enrique Flores

Me resulta difícilmente comprensible la adjetivación de cualquier sustantivo, cuando a este se le añade la palabra político o política. ¿Qué añade a conciencia, vergüenza, valentía, presupuestos, coraje, salida… la adjetivación de política o político? Si acaso, se pretende reducir esos conceptos al ámbito de los políticos en ejercicio, se está cometiendo un reduccionismo incomprensible. O es que acaso alguien piensa que quienes se dedican a la política son poseedores de una conciencia, vergüenza, valentía o coraje distintos a los que posee el común de los ciudadanos. En las demás actividades de la vida —y la política es una de ellas— no se habla de esas virtudes adjetivándolas, ni de presupuestos caseros, médicos, escolares, universitarios o futbolísticos. Nadie dice que los presupuestos del Real Madrid o los del Barça son futbolísticos. ¿Por qué, entonces, se añade a los presupuestos de cualquier Gobierno el adjetivo “político”?

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Poli bueno, poli malo

Poli bueno, poli malo

Raquel Marín

Algo me he perdido en el tiempo en que fui responsable de una comunidad autónoma o durante el periodo en el que dejé esa responsabilidad, porque no recuerdo que los ciudadanos pidieran, ni antes ni ahora, una reforma de la Constitución para hacerla federalizante ni para nada. Microsoft, empresa estadounidense, no reconoce la palabra federalizante. EE UU es un país claramente federal y, tal vez, esa sea la razón del desconocimiento, porque se es federal o se es centralista, pero no se conoce ningún Estado federalizante, de igual manera que o se está embarazada o no, pero no se conocen casos de mujeres embarazantes.

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155. ¿En manos de quiénes?

Senado - ÁNGEL DE ANTONIO

Senado – ÁNGEL DE ANTONIO

En la crisis provocada por los independentistas catalanes, el Gobierno de España ha agotado hasta el final cualquier posibilidad que le impidiera aplicar el artículo 155 de la Constitución española. Por muy poco informado que se esté, se sabe que las apelaciones al diálogo por parte del presidente de la Generalidad estaban viciadas por la intransigencia. No se proponía una vía constitucional que posibilitara el entendimiento, sino que se buscaba el argumento para seguir acumulando razones que convencieran a los independentistas de que España manifiesta incomprensión y desidia hacia las aspiraciones del pueblo catalán. Sigue leyendo