¡LOS QUE VAN A MORIR OS SALUDAN!

Gente con y sin mascarilla por la calle. (Foto Prensa Libre: EFE)

(Foto Prensa Libre: EFE)

Muchas veces he hecho viajes largos conduciendo mi coche sin que en ningún momento mi atención se haya disipado. Cuando iba llegando a casa, en ocasiones y de repente, casi me salí en algunas de las curvas menos pronunciadas de las que encontré a lo largo del camino. “Ya hemos llegado”, le decía a mi acompañante cuando faltaban algo más de 15 kilómetros para llegar al destino. En esas circunstancias me he dado cuenta de que la cercanía a mi domicilio relajaba mi tensión y mi pie derecho se aplastaba más de la cuenta sobre el pedal del acelerador. Parece que llevan razón los técnicos cuando avisan de los peligros de accidentes cuando se está llegando al final del viaje. Crees que has llegado y, de pronto, donde te encuentras no es en tu casa sino en una ambulancia camino de un  hospital porque te saliste de la carretera en el sitio menos esperado.

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