Los hombres que hablaban de las mujeres

Los hombres que hablaban de las mujeres. Foto: Istock
Escribo estas líneas en la mañana del día 8 de marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Machismo, homofobia y racismo sigue presente en la vida de los hombres españoles. Traten de escuchar a los postres de cualquier comida de hombres los chistes que cuentan los más capacitados para escenificar esas historietas que tanta gracia provocan. Nadie ha oído nunca contar un chiste que empiece “saben ese del blanco que…” o “iba un heterosexual por…”. Muchos se cuentan sobre homosexuales o sobre negros.

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Acortar plazos o cambiar género

Cuando el diputado Xavier Domènech, líder de En Comú Podem, acabó su intervención en el debate de investidura, Pablo Iglesias, portavoz de Podemos se abalanzó sobre él para abrazarle y besarle los labios. Nada pasó y a nadie escandalizó. Por eso, cuarenta y ocho horas después, ese mismo Pablo Iglesias volvió a la tribuna de oradores del Congreso para sorprenderse de que, habiendo besado a un hombre en los labios, nadie hubiera manifestado su escándalo. Cualquiera diría que estaba celoso de su compañera Bescansa que, con su aparición en el hemiciclo con el niño a cuestas, sí levantó opiniones y comentarios de todo tipo y calaña. El adanismo de Iglesias le lleva, a veces, a olvidar que antes de que él llegara, el PSOE y varios grupos parlamentarios habían aprobado leyes en el parlamento que terminaban con la discriminación que suponía ese tipo de amores.

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MACHISMO

En el momento de escribir estas líneas, el parlamento catalán ha aprobado una propuesta de desconexión con España, la campaña electoral para las elecciones generales del 20 de diciembre está en sus prolegómenos y tres mujeres más (casi 800 desde 2003 hasta hoy) han sido asesinadas por hombres.

Y hombres, solo hombres, encabezan las candidaturas de los principales partidos (PP, PSOE, CIUDADANOS, PODEMOS, IU, UPyD de ámbito nacional). Y un hombre, solo un hombre que iba el cuarto en la lista electoral del Junts pel Sí, por debajo de dos mujeres, se considera  a sí mismo indispensable para romper el cordón umbilical que une a Cataluña con el resto de España. Todos ellos hablarán de la violencia de género y de la virtuosidad de las mujeres en política, pero ninguno de ellos considerará que si dieran un paso atrás, y una mujer ocupara la próxima presidencia del gobierno de España, probablemente sabrían mejor que los hombres como atacar el asesinato constante y continuo de sus congéneres. Y saben, mejor que los hombres, que romper cordones umbilicales produce llanto y frío, mucho frío.

No lo hará ninguno porque, si bien, cantarán las excelencias femeninas, ellos van los números uno porque se consideran mejores que las que vayan en números 2.

 

El otoño de Gallardón

Ruiz-Gallardón, durante la rueda de prensa en la que anunció su dimisión como ministro y su retirada de la vida política (EFE)

Cuando el PP intentó congraciarse con los sectores más reaccionarios de su electorado, no tuvo mejor idea que tratar de derogar la ley de interrupción voluntaria del embarazo, que devolvería a las mujeres españolas a las cavernas del franquismo y las convertiría en seres menores de edad sin capacidad de elección para ser o no ser madres. El PP, en el Gobierno, y con una mayoría aplastante en el parlamento, había hecho todos los rotos que imaginar pudiéramos en el Estado del Bienestar y en los bolsillos de los contribuyentes. Sigue leyendo

¿Qué les han hecho las mujeres?

Yo no sé si al final, nuestros hijos vivirán peor que nosotros, lo que no dejaría de ser el fracaso de nuestras vidas; lo que sí parece seguro, si triunfa el anteproyecto de Gallardón, es que nuestras hijas vivirán como sus abuelas en lo que respecta a su libertad.  Había parecido que el castigo bíblico hacía las mujeres había pasado a mejor vida, pero Gallardón y Rajoy han vuelto a condenarlas sin que se sepa muy bien las razones de tanta inquina. Mucha más indignación provocó en los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad el hecho de que los gays pudieran casarse con los mismos derechos que los heterosexuales y, sin embargo, este gobierno, afortunadamente, ha decidido no dar satisfacción a su electorado más conservador modificando esa normativa. ¿Por qué tienen que volver a pagar las mujeres el ansia electoral del PP? ¿Qué les han hecho las mujeres a Rajoy y a Gallardón? ¿Cuántas facturas más tendrán que pagar las mujeres españolas para ser libres de una vez?