Rostro masculino

Rostro masculino - Rosell

Rostro masculino – Rosell

Se convocaron elecciones generales. La legislatura no daba más de sí. Unos tenían mucha prisa y otros tenían mucho miedo. Algunos deseaban el anuncio de disolución de unas Cortes que nacieron con fórceps, y otros temían perder su situación privilegiada. Lo que está por llegar es una incógnita. Desde 1982 se sabía que gobernaba el PSOE o que lo haría el PP. Estaba instalado el malmirado bipartidismo. Los amantes de emociones fuertes añoraban situaciones que impidieran saber el desenlace final. La aparición de nuevos partidos ha venido a llenar de misterio y de incertidumbre las elecciones generales de 28 de abril próximo. Los más descreídos o los más veteranos -que no tienen por qué ser la misma cosa- saben que apareció la Operación Roca, el CDS, UPyD, Izquierda Unida para llenar de dramatismo el panorama electoral español y, al final, desaparecieron y volvió el agua a su cauce. PP y PSOE parecían ahogarse ante tantas siglas de nuevo cuño, pero fueron quienes mejor aguantaron el chaparrón. Encogieron como encoge un mal tejido cuando se moja, pero, con la que está cayendo, siguen resguardando las esencias del pensamiento liberal conservador y socialdemócrata. Como dice la canción: “Sin novedad señora baronesa”.
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¡Que canten en casa!

La imagen que proyectan esos ministros no es la de una democracia consolidada

Catalá, Zoido y Méndez de Vigo entonan 'Soy el novio de la muerte'

Catalá, Zoido y Méndez de Vigo entonan ‘Soy el novio de la muerte’

Escribió Unamuno, en su ensayo sobre El individualismo español (Ensayos,Aguilar, 1942) que “El humorista americano Wendell Holmes habla en una de sus obras de los tres Juanes: de Juan tal cual él se cree ser, de Juan tal cual le creen los demás y de Juan tal cual es en realidad”. El comportamiento de cada uno de nosotros gira alrededor de esas tres percepciones, mezclándose unas con otras, resaltando unas más que otras o tratando de ocultar aquellas que más pueden perjudicar la imagen que queramos transmitir.

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Y entonces, ¿para qué están?

Mariano Rajoy con los líderes regionales de su partido en una imagen de febrero de 2018. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Mariano Rajoy con los líderes regionales de su partido en una imagen de febrero de 2018. EFE/Juan Carlos Hidalgo

“No me iré mientras siga contando con el apoyo de mi presidente” dijo la dimitida Cristina Cifuentes antes de abandonar su puesto de presidenta de la Comunidad Autónoma madrileña. Y se fue cuando dejó de contar con la confianza de su presidente, del Sr. Rajoy, presidente del PP. Ella era presidenta de una Comunidad Autónoma, pero se comportó a la hora de seguir o marcharse como la delegada del gobierno que preside su presidente.

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Poli bueno, poli malo

Poli bueno, poli malo

Raquel Marín

Algo me he perdido en el tiempo en que fui responsable de una comunidad autónoma o durante el periodo en el que dejé esa responsabilidad, porque no recuerdo que los ciudadanos pidieran, ni antes ni ahora, una reforma de la Constitución para hacerla federalizante ni para nada. Microsoft, empresa estadounidense, no reconoce la palabra federalizante. EE UU es un país claramente federal y, tal vez, esa sea la razón del desconocimiento, porque se es federal o se es centralista, pero no se conoce ningún Estado federalizante, de igual manera que o se está embarazada o no, pero no se conocen casos de mujeres embarazantes.

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Centrar al PP

Centrar al PPLa evolución histórica de los partidos políticos de ámbito estatal en España dificulta enormemente lo que en otros países de la Europa occidental es algo normal. Me refiero al acuerdo, al consenso e incluso a las grandes coaliciones entre partidos de procedencia liberal-conservadora y socialdemócrata. En España, la representación del movimiento socialdemócrata lo representa el PSOE, nacido hace 137 años para representar y defender los intereses de una de las clases que en el siglo XIX conformaban la sociología de nuestro país, la clase obrera y trabajadora. Durante casi un siglo y medio, el partido socialista ha recorrido caminos que, en función de las circunstancias, lo hacían parecer más o menos revolucionario, más o menos obrerista, más o menos socialista. En la actualidad el PSOE se erige como el mayor y más genuino representante del centro izquierda español. A su izquierda se situaban los comunistas que evitaban la radicalización socialista so pena de ser absorbidos por ellos.
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