Poli bueno, poli malo

Poli bueno, poli malo

Raquel Marín

Algo me he perdido en el tiempo en que fui responsable de una comunidad autónoma o durante el periodo en el que dejé esa responsabilidad, porque no recuerdo que los ciudadanos pidieran, ni antes ni ahora, una reforma de la Constitución para hacerla federalizante ni para nada. Microsoft, empresa estadounidense, no reconoce la palabra federalizante. EE UU es un país claramente federal y, tal vez, esa sea la razón del desconocimiento, porque se es federal o se es centralista, pero no se conoce ningún Estado federalizante, de igual manera que o se está embarazada o no, pero no se conocen casos de mujeres embarazantes.

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Centrar al PP

Centrar al PPLa evolución histórica de los partidos políticos de ámbito estatal en España dificulta enormemente lo que en otros países de la Europa occidental es algo normal. Me refiero al acuerdo, al consenso e incluso a las grandes coaliciones entre partidos de procedencia liberal-conservadora y socialdemócrata. En España, la representación del movimiento socialdemócrata lo representa el PSOE, nacido hace 137 años para representar y defender los intereses de una de las clases que en el siglo XIX conformaban la sociología de nuestro país, la clase obrera y trabajadora. Durante casi un siglo y medio, el partido socialista ha recorrido caminos que, en función de las circunstancias, lo hacían parecer más o menos revolucionario, más o menos obrerista, más o menos socialista. En la actualidad el PSOE se erige como el mayor y más genuino representante del centro izquierda español. A su izquierda se situaban los comunistas que evitaban la radicalización socialista so pena de ser absorbidos por ellos.
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¿Son los jóvenes los que no creen en la Constitución, o es la Constitución la que no cree en ellos?

“Tras todas las críticas, desprecios, insultos, acusaciones y decepciones, he de decir que no me ha merecido la pena presentar los Premios Goya”. El presentador Dani Rovira ha estallado en su perfil de Twitter tras las críticas recibidas. La excelente periodista Milagros Pérez Oliva escribe en El País del lunes 11 de febrero que “lo relevante de ese tuit es que no expresa sólo un estado de ánimo personal, individual, sino la existencia de un clima de exasperación, de hipercriticismo subjetivo y estéril, que en ocasiones se vuelve asfixiante”.
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