¿A qué se espera?

¿A qué se espera? - RosellEn 1932 se aprobó por las Cortes españolas el Estatuto de Autonomía de Cataluña, también conocido como Estatuto de Nuria. Fue el primer Estatuto de esas características y, gracias a él, Cataluña podía tener un Gobierno y un Parlamento propio y tendría la capacidad de gobernar su territorio en función de una serie de competencias que le otorgaba dicho Estatuto. En esos años, que iban de 1931 a 1936, la cuarta parte de la población de Cataluña no había nacido en ella. En consecuencia: tres cuartas partes de sus habitantes habían nacido dentro del territorio catalán. Siendo como eran una población muy mayoritariamente autóctona, no tuvieron empacho en aceptar la definición de Cataluña como “Región Autónoma”. Por el contrario, en 2016, los datos poblacionales de Cataluña indican que el 35,5% de la población catalana no había nacido en ella y, sin embargo, con una población menos autóctona, la voluntad de una parte significativa de catalanes circula por los derroteros de la independencia.

Sigue leyendo

MACHISMO

En el momento de escribir estas líneas, el parlamento catalán ha aprobado una propuesta de desconexión con España, la campaña electoral para las elecciones generales del 20 de diciembre está en sus prolegómenos y tres mujeres más (casi 800 desde 2003 hasta hoy) han sido asesinadas por hombres.

Y hombres, solo hombres, encabezan las candidaturas de los principales partidos (PP, PSOE, CIUDADANOS, PODEMOS, IU, UPyD de ámbito nacional). Y un hombre, solo un hombre que iba el cuarto en la lista electoral del Junts pel Sí, por debajo de dos mujeres, se considera  a sí mismo indispensable para romper el cordón umbilical que une a Cataluña con el resto de España. Todos ellos hablarán de la violencia de género y de la virtuosidad de las mujeres en política, pero ninguno de ellos considerará que si dieran un paso atrás, y una mujer ocupara la próxima presidencia del gobierno de España, probablemente sabrían mejor que los hombres como atacar el asesinato constante y continuo de sus congéneres. Y saben, mejor que los hombres, que romper cordones umbilicales produce llanto y frío, mucho frío.

No lo hará ninguno porque, si bien, cantarán las excelencias femeninas, ellos van los números uno porque se consideran mejores que las que vayan en números 2.

 

Violencia machista: empezar por la escuela

Año 2007, 71 mujeres asesinadas por violencia machista; año 2008, fueron 84; 68 lo fueron en 2009, algo menos que en 2010, cuando la cifra de muertas ascendió a 85; en 2011, los machos de la piara asesinaron a 67 y a 57 en 2012, la misma cifra que en 2013 y dos menos que en 2014. Estamos en agosto de 2015 y ya son 29 las mujeres víctimas de la violencia que contra ellas ejercen los que se consideran dueños y señores de eso seres humanos que mueren por el mero hecho de ser mujeres.

Sigue leyendo

La violencia de género como costumbre

Manifestación contra la violencia de género en Granada. (Efe)

Cualquier día en cualquier ciudad española, la sección de esquelas de cualquier medio de comunicación informa del fallecimiento de cinco o más vecinos de esos pueblos o ciudades. Habrá día en que el recuento en los tanatorios locales hablen de más de diez o de veinte fallecidos según el tamaño de la población. Como son muertos que han dejado está vida individualmente, el común de los mortales no se siente conmocionado, porque en un día cualquiera desfilen por la ciudad quince o veinte féretros camino del cementerio para recibir sepultura o de la incineradora para quemar los restos del finado.
Sigue leyendo

Nadie es propiedad de nadie

Funeral de una víctima por violencia de género, en Orihuela. (Efe)
La forma de pensar no cambia sola, sino que hay que hacer pedagogía para que nuestros comportamientos se adapten a las nuevas situaciones. Confieso que hasta hace unos años, siempre que me cepillaba los dientes, tenía la mala costumbre de dejar el grifo abierto mientras duraba ese tipo de aseo. Fue mi hija, cuando estudiaba primaria, la que me educó en el uso racional del agua, cosa a la que yo nunca había prestado atención, porque cuando tenía su edad ni había agua corriente en las casas y, en muchas ocasiones, ni siquiera cepillo para los dientes. Sigue leyendo