¿A qué se espera?

¿A qué se espera? - RosellEn 1932 se aprobó por las Cortes españolas el Estatuto de Autonomía de Cataluña, también conocido como Estatuto de Nuria. Fue el primer Estatuto de esas características y, gracias a él, Cataluña podía tener un Gobierno y un Parlamento propio y tendría la capacidad de gobernar su territorio en función de una serie de competencias que le otorgaba dicho Estatuto. En esos años, que iban de 1931 a 1936, la cuarta parte de la población de Cataluña no había nacido en ella. En consecuencia: tres cuartas partes de sus habitantes habían nacido dentro del territorio catalán. Siendo como eran una población muy mayoritariamente autóctona, no tuvieron empacho en aceptar la definición de Cataluña como “Región Autónoma”. Por el contrario, en 2016, los datos poblacionales de Cataluña indican que el 35,5% de la población catalana no había nacido en ella y, sin embargo, con una población menos autóctona, la voluntad de una parte significativa de catalanes circula por los derroteros de la independencia.

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Poli bueno, poli malo

Poli bueno, poli malo

Raquel Marín

Algo me he perdido en el tiempo en que fui responsable de una comunidad autónoma o durante el periodo en el que dejé esa responsabilidad, porque no recuerdo que los ciudadanos pidieran, ni antes ni ahora, una reforma de la Constitución para hacerla federalizante ni para nada. Microsoft, empresa estadounidense, no reconoce la palabra federalizante. EE UU es un país claramente federal y, tal vez, esa sea la razón del desconocimiento, porque se es federal o se es centralista, pero no se conoce ningún Estado federalizante, de igual manera que o se está embarazada o no, pero no se conocen casos de mujeres embarazantes.

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Dime qué dices y te diré qué demócrata eres

Recuerdo cuando la infanta Cristina y su marido, el sr. Urdangarín, se vieron envueltos en un proceso que cuestionaba su limpieza en el ejercicio profesional e institucional. “Ya verás cómo no les pasa nada”. Les pasó y se les abrió un proceso penal con peticiones de cárcel para ambos. “Ya verás cómo estos no se sientan en el banquillo”. Se sentaron y tuvieron que entrar en el juzgado por donde entra cualquier procesado, con el inconveniente añadido de que las cámaras de televisión se encargaron de seguir sus pasos desde el coche oficial hasta el portón que daba paso al Juzgado de Palma de Mallorca. “Ya verás cómo se escapan y no se les condena”. Se les condenó y Urdangarín tiene pendiente una pena de cárcel que está recurrida, a la espera de lo que dictamine el Tribunal Supremo.

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155. ¿En manos de quiénes?

Senado - ÁNGEL DE ANTONIO

Senado – ÁNGEL DE ANTONIO

En la crisis provocada por los independentistas catalanes, el Gobierno de España ha agotado hasta el final cualquier posibilidad que le impidiera aplicar el artículo 155 de la Constitución española. Por muy poco informado que se esté, se sabe que las apelaciones al diálogo por parte del presidente de la Generalidad estaban viciadas por la intransigencia. No se proponía una vía constitucional que posibilitara el entendimiento, sino que se buscaba el argumento para seguir acumulando razones que convencieran a los independentistas de que España manifiesta incomprensión y desidia hacia las aspiraciones del pueblo catalán. Sigue leyendo

¿Golpe? No, desbordamiento constitucional

“Cuidado con humillar a Cataluña”, fue la advertencia o la amenaza que expresaron un par de comentaristas políticos la noche del pasado domingo, ocho de octubre, en La Sexta, analizando la manifestación que los catalanes no independentistas celebraron en Barcelona para reclamar el fin del desafío separatista. Se entendió perfectamente lo que querían decir con esa amenaza y qué entienden ellos por Cataluña.

No creo que se sientan humillados los catalanes no independentistas si, quienes han desafiado la unidad territorial de España y su ordenamiento constitucional, son derrotados por el Estado de Derecho. Si esos catalanes no experimentarán humillación sino alivio, entiendo que ambos comentaristas políticos están confundiendo la parte con el todo, a los independentistas con el conjunto de la ciudadanía catalana cuando hablan de humillación a Cataluña.

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Bueno… entonces, ¿en qué hemos quedado?

El grupo Vocento me ha pedido mi opinión sobre la situación catalana para publicarla en sus periódicos regionales. Me gustaría ser bueno y políticamente correcto; el más bueno de todos cuantos escriben o hablan sobre Cataluña; pero no me sale. Debo ser malo, malísimo.
Me gustaría no indignarme cuando un comentarista político escorado al independentismo dice que no estamos ante un golpe de Estado sino ante un desbordamiento constitucional, porque así se me quitaría el deseo de que los jueces metieran en chirona a Puigdemont y a su venerable pandilla, por querer apropiarse de una parte del territorio español sin que existan razones políticas, históricas o jurídicas que lo justifiquen. Sigue leyendo