El líder miedoso

Artur Mas - EFE

Quienes no son aficionados a las carreras ciclistas por etapas, tipo Vuelta a España, Giro de Italia o Tour de Francia, no entienden, cuando la televisión conecta con el comentarista que transmite la etapa del día, que faltando cincuenta o sesenta kilómetros para el final de la etapa, se oiga decir que el líder va en un grupo de cuarenta o cincuenta corredores, a catorce minutos de un escapado que, si no se remedia, acabará ganando la etapa.

El neófito espectador cree que la vuelta se gana en cada etapa, razón por la que piensa que si no se alcanza al escapado, el líder se quedará sin su maillot que le identifica como tal.

Cuando acaba la transmisión, se explica a los que no conocen la mecánica del ciclismo profesional que el ciclista escapado había adquirido tanta ventaja e iba el primero en la etapa porque le habían dejado escapar ya que, aunque llegara ganador a la meta, no lograría enjugar los más de cuarenta minutos que le sacaba el líder de la carrera. No merecía la pena que se iniciara una persecución que pudiera dar con los huesos del cabeza de carrera en el asfalto al tomar alguna curva en alguna de las endiabladas bajadas o que quemara excesivas energías al subir algunos puertos para atacar a quien no era enemigo.

El escapado había hecho su hazaña, bien porque necesitaba hacer publicidad del patrocinador que paga los gastos que ocasiona la formación del equipo del que él forma parte, bien porque el director de su agrupación le había ordenado adelantarse para darle velocidad a la etapa. Y mientras él iba por delante, el poseedor del maillotde cabeza de carrera iba por detrás, en el medio del pelotón, rodeado por sus compañeros de equipo para que nadie le molestara, para no tener que dar la cara, para evitar que alguien metiera palos en sus ruedas y para controlar a quienes desde otras formaciones pudieran tratar de sorprenderle.

Cuando el líder es muy conservador o tiene excesivo miedo y no posee la confianza necesaria en sus fuerzas para atacar dejando atrás al pelotón, su tendencia natural es a meterse lo más posible en el medio del gran grupo. Cuando ese líder tiene ganas de ganar y fuerza y confianza para hacerlo, no espera a nadie, mete piñones y riñones a la bicicleta y, si puede, además de la vuelta, gana unas cuantas etapas.

Cuando el líder es muy conservador o tiene excesivo miedo y no posee la confianza necesaria en sus fuerzas para atacar dejando atrás al pelotón, su tendencia natural es a meterse lo más posible en el medio del gran grupo.

En Cataluña se han convocado unas elecciones autonómicas para el próximo 27 de septiembre. No es que sea algo parecido a la Vuelta a España (con perdón) o al Tour de Francia, pero sí sorprende, a quienes no están al tanto de las tácticas y estrategias partidarias, que el presidente Artur Mas no aparezca en la primera posición de una carrera con una sola etapa. Hay un escapado, el Sr. Raül Romeva, al que apenas se conoce y al que parece que nadie echa cuentas. Es tal la ventaja que sobre él tiene el actual presidente que le permiten la escapada, sabiendo todo el mundo que aunque llegue el primero a la meta, la vuelta no la ganará él, sino el que lleva el maillot con el número cuatro. Debe de ser que el del cuatro tiene tanto miedo a que le rocen, a caerse, a contestar preguntas, a debatir con los líderes de los otros equipos, que ha preferido meterse en el medio del pelotón para tratar de pasar desapercibido. Puede ser que gane, pero con tanto miedo, merecería perder. Al escapado le dejaron hablar un día y metió tanto la pata con lo de que “no estaba decidido quien sería presidente”. Lo cazaron y ya acepta la autoridad del líder camuflado. ¡Lo de las carreras ciclistas…, que hay escapados que ni fu ni fa!

Quienes hemos enfrentado diversos procesos electorales sabemos que si en nuestras circunscripciones hubiéramos falseado la posición del candidato a presidente o el objetivo de la elección correspondiente, escribiendo en el decreto de convocatoria lo contrario de lo que se piensa hacer, seguro que la derrota del falsario hubiera sido de las que hacen historia. En un pueblo de emprendedores, de empresarios, de fabricantes no puede colar que traten de vender un producto en cuyo envoltorio se miente sobre los componentes y sobre los efectos del producto.

El portavoz de la Generalitat, Sr. Homs acaba de decir: “No consideramos ninguna propuesta que no incorpore la libertad y la democracia a efectos de Cataluña, porque no es posible incardinar Cataluña si no es en el marco del reconocimiento de su derecho a la autodeterminación y poder ejercer con libertad y democracia”. Se agradece que, por fin, el subalterno de Mas hable claro y por derecho. Se acabaron las especulaciones. O autodeterminación o nada. Alguien con la legitimidad necesaria debería responder con la misma contundencia en el sentido de que el conjunto de los españoles no consideraremos ninguna propuesta de secesión que no respete la Constitución española, aunque venga disfrazada de elección autonómica.

Leer “El líder miedoso” en El Huffington Post

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