Recordando a Goytisolo

Recordando a Goytisolo

Recordando a Goytisolo

Érase una vez un lobito bueno/ al que maltrataban todos los corderos/ y había también/ un príncipe malo/ una bruja hermosa/ y un pirata honrado.” Así empieza el poema de José Agustín Goytisolo en que nos confiesa soñar un mundo al revés. “José Agustín Goytisolo decía sus poemas de perfil. No era el suyo un desplante al flash, porque cuando José Agustín recitaba en las aulas de las universidades españolas durante el franquismo, lo hacía casi a escondidas, introducido por las puertas traseras, rodeado del recelo de bedeles y decanos nombrados a dedo, y simplemente respaldado por la minoría de estudiantes que en los años cincuenta y sesenta creíamos que la poesía era un arma de combate”. Así recuerda M. Vázquez Montalbán lo que fue el paso de J. A. Goytisolo por las aulas en aquellos años de penitencia. (Ana Díaz-Plaja)

Traigo a colación al excelente poeta y uno de sus poemas más conocidos, porque Goytisólo soñaba ese mundo en los años duros del franquismo en los que había que disfrazar cualquier cosa que pusiera en cuestión la maldad de los “buenos” y la bondad de los “malos”. Hoy, en el primer tercio del siglo XXI, tantos años después, no soñamos el mundo al revés, sino que lo vivimos, lo padecemos, lo comentamos y lo aceptamos.

¿O, acaso, no es un mundo al revés el que pretende fabricar el prófugo Puigdemont? Nunca, por muy malos sueños que se hayan tenido, habríamos pensado que llegaría el día en el que en una democracia consolidada, en una España como la que añoraba Goytisolo, se pudiera estar debatiendo sobre la posibilidad de que un diputado electo, huido de la Justicia que le persigue por los presuntos delitos de rebelión, prevaricación y malversación de fondos públicos, pudiera ser elegido presidente de una comunidad autónoma española, sin aparecer por el parlamento de esa comunidad y pretendiendo gobernarla desde la habitación de un hotel en Bruselas; porque allí, en el reino de Bélgica es donde pretende representar el fugado a la República catalana que él pretende encarnar.

Uno que quiere dirigir el Gobierno de Cataluña desde Bruselas; otro, el tráfico desde la chimenea de su casa; y un preso que estuvo a punto de morir por autopsia. Ésa es la España actual

¿Y no es un mundo al revés el hecho de que el director general de Tráfico del reino de España, el día en que SSMM los Reyes Magos acuden desde todos los puntos de la geografía española a dar cumplimiento a los mejores sueños de los niños españoles, decida dejar a su suerte a quienes cometieron “la imprudencia” (sic) de viajar para hacer lo mismo que hizo el director general, y pasar esa mágica noche en compañía de sus seres más queridos? Ya lo había avisado el director general mientras viajaba en el AVE de Madrid a Sevilla. “Que nadie salga a la carretera porque el tiempo no está para bromas”. Tal vez, en la única ocasión en la que el director general podía haber desmentido el poema de Goytisolo, se empeñó en seguir los pasos del poeta y “hubo una vez un Director General que se fue a su casa sevillana mientras los coches se hundían en la carreteras nevadas. Todas esas cosas hubo una vez mientras el director general miraba internet”.

Gracias a las tecnologías de la información y el conocimiento, los tecnólogos son ya capaces de combinar millones de datos de pacientes de todo el mundo y diagnosticar cánceres cuadruplicando la exactitud del diagnóstico y la rapidez del mismo. Se anuncia para este año la salida del Tricorder X, llamado el Tricorder de Star Trek. Permitirá que desde nuestro teléfono móvil podamos escanear nuestra retina, analizar nuestra sangre y enviar nuestro aliento. En total, enviaremos 54 marcadores biológicos que permitirán identificar casi todas las enfermedades. Ya no habrá médicos buenos o menos buenos. Todos tendremos la posibilidad de obtener un diagnóstico exacto independientemente de nuestra fortuna. Y esas novedades, que parecen un mundo al revés, ponen en evidencia la situación de un ciudadano, preso, al que los médicos de la prisión de Villabona (Asturias) dieron por fallecido cuando lo encontraron en su celda inconsciente y sin constantes vitales. Al parecer, el hombre había sufrido una indisposición la noche anterior. La comisión judicial también certificó su defunción, pero tras ser trasladado en una bolsa cerrada al depósito del Instituto de Medicina Legal dio señales de vida antes de comenzar su autopsia. Si no fuera por lo dramático de la situación, la figura de Peret y sus rumbas vendrían a nuestra mente (¡…y no estaba muerto!), para pensar, que en este caso, también parece que estamos en un mundo al revés.

Uno que quiere dirigir el gobierno de Cataluña desde Bruselas. Otro que quiere dirigir las emergencias del tráfico con nevadas desde la chimenea de su casa. Y un preso que estuvo a punto de morir por autopsia es el mundo que tenemos en España. ¿Cómo será el del revés? Este año lo tienen fácil los carnavaleros de Cádiz.

Leer “Recordando a Goytisolo” en El Diario de Sevilla

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