Vea y compare

Es posible que el señor Tezanos, catedrático de sociología y director del CIS, se equivocara honradamente en el sondeo que publicó semanas antes de la celebración de las elecciones autonómicas andaluzas, atribuyendo de 45 a 47 escaños al PSOE de Andalucía y solo 1 al incipiente partido llamado VOX. El error fue de tal naturaleza que, tal vez, Tezanos debería revisar sus métodos y adaptarlos a los tradicionales del CIS que están ya suficientemente contrastados. Desde mi punto de vista, no hay que ser sociólogo ni politólogo ni analista político, que de todo hay, y en abundancia, en emisoras y televisiones, para haber comprendido que las cosas no podían haber salido de manera diferente a como se han conducido. No podía ser creíble una candidata que apostando, con todo merecimiento y todas las credenciales, a la Secretaría General del PSOE, lo que implicaba el abandono de la presidencia de la Junta de Andalucía y de la Secretaría General del PSOE andaluz, cuando pierde esa oportunidad, regresa a tierras andaluzas como si nada hubiera pasado. Y sí pasó: pasó que perdió mucha credibilidad. Si se opta por lo más, después no se puede acudir a lo menos diciendo que lo menos es lo más. De nuevo el sistema de primarias casi aniquiló a una excelente política y contribuyó a la derrota del PSOE en Andalucía.

No creo que todos los que han votado a VOX, partido de extrema derecha, sean partidarios de eliminar las autonomías, de salir de la UE o de adoptar y defender posiciones machistas, racistas y xenófobas. Muchos de los que han dado su confianza a ese partido, que se distingue por llevar esas políticas por bandera, lo han hecho porque no estuvieron de acuerdo con la debilidad de Rajoy a la hora de enfrentar la rebelión de los independentistas catalanes y porque no están de acuerdo con lo que ellos entienden como complicidad de Pedro Sánchez con esos rebeldes. Al PP lo veían débil frente al independentismo y al PSOE lo ven como cómplice de esos aventureros. Las banderas españolas en los balcones y en las ventanas de muchas casas no podían ser leídas en clave franquista sino en clave de indignación por la injusticia de quienes quieren irse habiendo sido los mejor tratados por los diferentes gobiernos desde el siglo XIX hasta hoy, y en clave de insatisfacción por la falta de un proyecto político serio, solvente y responsable para España. Quienes han sido capaces, en una sociedad insatisfecha de representar mejor a los insatisfechos son los que se están llevando el gato al agua en las elecciones.
Y ahora no vale el argumento de los Rufianes y de los Iglesias de que hay que luchar contra el fascismo y contra quienes quieren cargarse la Constitución. Este país funcionaba relativamente bien hasta que un grupo de insensatos aparecieron en la escena política queriendo destrozar la Constitución y acabar con el régimen del 78; eran los defensores del régimen bolivariano, que juntos con quienes, desde la locura y la corrupción del 3%, intentan la independencia por su cuenta y sin respetar la Constitución, han alumbrado y han dado representación a ese partido llamado VOX. Sin Podemos y sin independentistas, VOX no existiría. Así que, si se va a tratar de impedir que los enemigos de la Constitución no tengan la llave de nada en Andalucía, empecemos por parar a Podemos y a los independentistas para que las aguas vuelvan a sus cauces.
Y si con la composición que va a tener el parlamento andaluz se pretende evitar que la ultraderecha tenga el poder de decidir sobre el futuro gobierno de Andalucía, lo más sensato sería que el PSOE que ha sido el partido más votado se ofreciera, en primer lugar, para hacer un gobierno apoyado por los partidos constitucionalistas; y si eso no fuera posible, y de verdad se quiere evitar que VOX sea la llave para lograr cierta estabilidad institucional, los socialistas no tendrán más remedio que explorar otras posibilidades para que se componga un gobierno lo más centrista posible, para que pueda seguir la senda de progreso que imperó en Andalucía en estos casi cuarenta años. De vez en cuando, los ciudadanos agradecen y valoran los sacrificios que se hacen en beneficio del bien común. Un paso atrás en algunas ocasiones ayuda a coger aire para volver a coger el ritmo de la carrera. Extremadura es un ejemplo para los que crean que es imposible volver a gozar de la confianza mayoritaria de los ciudadanos si se deja el gobierno. El “Vea y compare” tal vez sea necesario en Andalucía para que se recuerde que el Estado del bienestar no sale todos los días como sale el sol, sino que hay que gobernar con determinadas ideas para que se mantenga o llegue al ocaso.

Leer “Vea y compare” en El Diario de Sevilla

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