La única forma de ser patriotas

No quieren mirarse en otros espejos que no los elogien, los mimen y los aplaudan. Y, por esa razón, tratan de romperlos

Foto de archivo de Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Europa Press

Foto de archivo de Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Europa Press

La guerra civil de 1936 la ganó Franco. De eso no cabe la menor duda. Para aquellos que dudan, les recuerdo los 40 años de dictadura franquista. La victoria franquista duró hasta que el dictador murió en la cama de un hospital rodeado de médicos y familiares. No le sucedió en el poder quien tenía todos los números para seguir actuando como Jefe del Estado dictatorial franquista. La banda terrorista ETA acabó con la vida del almirante Carrero Blanco en un atentado en diciembre de 1973. Por lo tanto, tratar de cambiar la historia para que ganen la guerra los nietos de los que la perdieron o de matar al que falleció hace 46 años  es un infantilismo que no conduce más que al engaño o a la frustración.

Sigue leyendo

El derechímetro

Seguramente esta periodista dice que le dijeron que decían. Y ella va y lo escribe

Susana Díaz. Europa Press

Susana Díaz. Europa Press

Se culpa –y con razón- a las redes sociales de los insultos y de las calumnias que se dicen y escriben desde el más absoluto de los anonimatos. Se pudiera llegar a pensar que quien escribe en un periódico analógico o digital está en posesión de la verdad. Eso no es cierto. Quien tiene ganas de insultar, de mentir, de difamar lo hace en cualquier sitio o lugar.

Sigue leyendo

La pérfida y finiquitada Castilla

Lo peligroso es la pretensión de algunos independentistas españoles de atraer a Portugal a la discusión sobre la configuración nacional de la península

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa (i) y el presidente de España, Pedro Sánchez.

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa (i) y el presidente de España, Pedro Sánchez.

El pasado 28 de octubre se celebró en Trujillo la cumbre Hispano-Lusa. Por el ambiente y por los resultados, hoy podemos afirmar que quizás estemos ante el mejor momento en las relaciones entre ambos países. Pero hay que distinguir las buenas relaciones institucionales de la densidad o la calidad del conocimiento entre ambas sociedades. Las buenas relaciones entre los gobiernos no implican por sí solas un paralelo clima en las relaciones sociales, culturales o económicas. Esa reiterada constatación del buen momento de las relaciones no pueden ocultar todas las cuestiones que hayan afectado, afecten o puedan afectar a nuestras relaciones peninsulares.

Sigue leyendo