DEJARSE OIR

Vuelvo sobre una idea que me perturba: contribuir a eliminar esos restos de un carácter pesimista y pasivo con el que se dibuja tradicionalmente a los extremeños y que, desgraciadamente, generan complejos respecto a los demás españoles.

Y en esa tesitura, ¿de qué tenemos que avergonzarnos? ¿De qué tenemos que acomplejarnos? Pero… ¿qué tenemos que envidiar a otros como para suponer que ellos son más o nosotros somos menos? Se responde mejor a esos interrogantes si cada uno de nosotros hace un ejercicio mental de imaginar cómo hemos vivido aquí en los últimos cien años y como se vivía en otras zonas de España. Como además hemos sido un pueblo emigrante, no nos costará encontrar a un familiar, a un amigo o a nosotros mismos, cuando fuimos emigrantes, que lo haya vivido fuera de nuestra región.

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