¡A DESCARBONIZAR, A DESCARBONIZAR …!

Internet en la España vaciadaA veces vemos películas o reportajes que se adelantan a los tiempos. Lo que en ellos nos cuentan nos parece irreal y producto de la imaginación  del guionista o del director. Ocurre que en algunas ocasiones nos acordamos de que eso que estamos viviendo ya lo había profetizado alguien al que considerábamos un visionario sin fundamento.

A lo largo de la historia ha habido muchos momentos que rompieron los esquemas por los avances tecnológicos. La Primera Revolución Industrial trajo innovaciones mecánicas como la máquina de vapor o el ferrocarril; la segunda supuso la fabricación en masa a través de la electrificación; la tercera fue la que puso a disposición del gran público los ordenadores e internet; y ahora estamos en la cuarta, y ya se habla de la quinta, que se caracteriza por la conectividad de los dispositivos, el Big Data, las comunicaciones móviles, las redes sociales, la inteligencia artificial, el 3D, el asistente virtual, los robots, los autos autónomos, los drones, etc.

Es innegable que ahora nos encontramos ante una revolución que, como nunca, lo está alterando todo. Alquilo un taxi en una empresa que no tiene taxis, alquilo alojamiento turístico en una empresa que no tiene una sola habitación, compro libros en una librería que no tienen libros, me voy a montar en un coche el año que viene que no tiene conductor, compro ropa en una tienda que no tiene ropa, compro muebles en una tienda que no tiene muebles, compro periódicos digitales en una empresa que no tiene periódicos, leo noticias en la tableta, en el ordenador, en el teléfono.

Como consecuencia de la pandemia provocada por el coronavirus, llevamos casi tres meses encerrados en casa y comprobando que lo que alguien nos contó sobre la sociedad del siglo XXI no era ni leyenda ni fantasía.  Aquellos que creían que estábamos ante una exageración han podido comprobar durante el confinamiento que toda esa virtualidad era y es una realidad. La ciudad vacía que veíamos a través de nuestros balcones o en las imágenes que nos servían las televisiones se parecen mucho a las ciudades que veremos dentro de una decena de años.  Los locales donde se proyectan películas pasarán a mejor vida: las plataformas tipo Netflix, HBO, Movistar Plus, etc., nos llevarán todo el cine a nuestras casas. Las bibliotecas se convertirán en almacenes de libros, pero nadie irá a leer o a consultar cualquier tipo de escrito que encontrará fácilmente en Internet. Los coches autónomos estarán a disposición de cualquier usuario que lo precise sin tener que disponer de carnet de conducir ni de plaza de parking público o privado, subterráneo o en superficie. Las ciudades dejarán de estar colapsadas por el exceso de vehículos. El teletrabajo evitará la salida diaria de millones de personas camino de su lugar de trabajo puesto que su puesto laboral lo tendrá en el ordenador de su casa. Ciudades vacías por la pandemia tendrán su continuidad por la revolución tecnológica en la que estamos inmersos.

En diez años la llamada España vaciada puede verse acosada por urbanitas a los que les resulte más atractiva la vida fuera de las grandes urbes desalojadas. ¿Qué haremos con esas ciudades? ¿Qué niveles de servicios exigirán aquellos ciudadanos que por millones podrían querer saltar de las ciudades, que ya no serán lo que son, a la España vaciada?

En el confinamiento casi todo lo que se paró, se paró en las ciudades, en el mundo urbano. La España vacía llenó las neveras de los hogares de los españoles confinados. La Nissan cierra; la agricultura, no. Los coches no son esenciales. La agricultura, sí.

La España vaciada se vació porque los descarbonizados de la España rural emigraron a las zonas industriales y urbanas para contribuir a su carbonización. Ahora se articulan ayudas dinerarias para descarbonizar las zonas carbonizadas. Habrá dinero europeo para descarbonizar y una rebaja sustancial en los fondos de la Política Agraria Común a los descarbonizados rurales. Y, entonces, los descarbonizados de la España vacía volverán a irse para descarbonizar a los carbonizados que, paradójicamente, tendrán permiso para reducir la exigencias ambientales porque los efectos de la COVID-19 redujeron sustancialmente su PIB industrial.

Sería más lógico, más útil y más justo que, visto el vaciamiento que las tecnologías del conocimiento está produciendo en la España llenada, el dinero se utilizara para dotar de más infraestructuras y de mejores servicios a la España vaciada, para equilibrar el Estado.

 

2 pensamientos en “¡A DESCARBONIZAR, A DESCARBONIZAR …!

  1. Y eso es lo que yo creo que ocurrirá , solo falta que los que toman esas decisiones tengan la visión que co ya ya claridad explicas en aqui, estamos en un cambio inmenso que solo es el resultado de los movimientos vos anteriores

  2. Trepidante transformación de la sociedad. Trepidante transformación de la vida. No se donde vamos ni cual es nuestro destino . En todo caso , Trepidante .

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