OBSESIÓN

Test hisopoApenas sueño dormido. Y cuando lo hago, casi siempre mis sueños me devuelven a mi infancia. Últimamente me despierto sobresaltado. Sueño que voy por la calle y, de pronto, se me acerca una mujer que, vestida de enfermera, me mete por los orificios nasales un palito largo y fino con un algodón en la punta que me llega hasta el cerebro. En ese momento parece que me repongo del susto y me dispongo a correr. El resultado es un despertar agitado.

Me llevo las manos a la nariz y me doy cuenta de que solo estaba soñando. Entonces maldigo a los editores de los telediarios que nos ofrecen cada día una media de veinte o treinta imágenes parecidas a esas que envenenan mis sueños. Cambio de cadena cuando aparecen los asaltantes de narices y vuelve a repetirse la escena; solo se diferencian unas de otras en que unas veces los de los palitos son hombres y otras veces, mujeres. Y me pregunto por las razones que animan a los responsables de los informativos a mostrarnos todos los días una y mil veces esas imágenes. ¿Qué querrán decirnos? ¿Cuál será el mensaje oculto que quieren transmitirnos? ¿Por qué esa obsesión? A veces, cuando despierto del mal sueño, recuerdo que el coronavirus del demonio ataca, a veces mortalmente, las vías respiratorias, a los pulmones, al cerebro al corazón, a los riñones y me digo que qué hubiera pasado si el virus hubiera atacado al colon. ¿Hubieran disfrutado de la misma manera quienes nos castigan con las imágenes del palito de marras?

 

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