Constitución del 78

Mejorar la democracia

En números redondos, la tierra cuenta con ocho mil millones de habitantes. Como señala acertadamente Dídac Fábregas, si se quiere retener esa cifra por áreas geográficas, bastaría que a cada mil millones le atribuyamos un 1 para que resulte un PIN que nos permita manejarnos. El PIN actual sería 1-1-1-5. Las Américas serían el 1; Europa, el otro 1; África, 1 y Asia, 5. Según la ONU, en 50 años, ese PIN cambiará de la siguiente manera: Las Américas, 1; Europa, 1; África, 4 y Asia, 6. El PIN resultante sería 1-1-4-6. Se observa que casi el 90% de la población del planeta vivirá en África y en Asia.

El desafío

El texto constitucional trató de conciliar los puntos de vista del regionalismo conservador y de los nacionalismos periféricos, de la tradición federalista de la izquierda española y del nacionalismo español o de las visiones unitaristas. Como toda fórmula de compromiso, fue una fórmula ambigua. El marco institucional que terminó por establecerse no respondía a los rasgos del Estado unitario ni del Estado federal como modelos políticos puros. Así hemos convivido cuarenta años.

Tres falsas evidencias

Primera: El derecho de autodeterminación. Los independentistas catalanes esgrimen ese tótem como forma de demostrar que ese supuesto derecho está permitido por el Derecho internacional. Tanto hablan de eso, que la izquierda menos culta y solvente se apunta a ese carro como si así demostraran su modernidad.

Españolista

En ningún caso puede afirmarse en serio que España haya sido o sea un Estado multi o plurinacional; otra cosa es que algunos lo pretendan

Manifestación constitucionalista en Barcelona. Europa Press
Manifestación constitucionalista en Barcelona. Europa Press

Me siento ciudadano español porque una Constitución, la española, me devolvió, y nos devolvió a todos, los derechos de ciudadanía que nos habían sido arrebatados violentamente. Y en base a esa Constitución que me da derechos de ciudadanía quiero decir lo que pienso sobre la cuestión nacional que tanto me ocupa y preocupa como español y demócrata.

La conciencia de Subirats y el bravucón Aragonès

¿Está negando el ministro que la soberanía nacional reside en el pueblo español como se especifica en el artículo 1,2 de la Constitución?

Subirats promete su cargo ante el rey como ministro de Universidades.
Subirats promete su cargo ante el rey como ministro de Universidades.

“Prometo por mi conciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de ministro de Universidades, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución”. Estas palabras fueron pronunciadas el pasado 20 de diciembre por el señor Joan Subirats. No ha transcurrido ni un mes y la promesa del ministro de Universidades ha pasado a mejor vida. De lo dicho ante el Rey, el presidente del Gobierno y la ministra de Justicia como Notaria Mayor del Reino, ni rastro. El pasado 14 de enero, el que prometió “guardar y hacer guardar la Constitución” se despachó con esta otra frase: “Alguna forma de consulta de un cambio en la estructura del Estado creo que se tendrá que realizar en un momento u otro porque una parte muy importante del problema que tenemos viene determinada porque hubo una reforma del Estatuto que se aprobó por el parlamento de Cataluña, fue al Congreso de los Diputados, se votó en referéndum por el pueblo de Cataluña y después pasó lo que pasó con la sentencia del Tribunal Constitucional».

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