Contra la deslealtad

Si hay democracia, no cabe la secesión. Más exactamente, la secesión hace imposible la democracia

MANRESA (BARCELONA), 10/02/2021.- El presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, ofrece un discurso durante un mitin de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en Manresa, este miércoles. EFE/Alejandro García

MANRESA (BARCELONA), 10/02/2021.- El presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, ofrece un discurso durante un mitin de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en Manresa, este miércoles. EFE/Alejandro García

Pasó el proceso electoral catalán y cuarenta y tres años después de aprobada la Constitución española, seguimos inmersos en un sinsentido territorial, consecuencia directa de la falta de lealtad de los menos con los más. La Constitución española, además de un instrumento que garantiza la vida democrática de los españoles, fue un acuerdo leal para la convivencia en la diversidad.
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Cartas sobre la mesa

Quienes firmaron que no pactarían con partidos constitucionalistas, que digan claramente qué gobierno piensan formar y cuándo, cómo y de qué manera piensan declarar esa independencia por la que suspiran

Oriol Junqueras y Pere Aragonés celebran el resultado electoral en Cataluña. Europa Press

Oriol Junqueras y Pere Aragonés celebran el resultado electoral en Cataluña. Europa Press

Acabaron las elecciones catalanas. Ya sabemos los resultados.  Se volverán a reclamar soluciones políticas para Cataluña en lugar de la judicialización de la política. Y no debemos olvidarnos de la declaración del vicepresidente segundo del Gobierno de España sobre la falta de plena normalidad democrática en España. Esa declaración no puede deberse a un afán por contribuir a fortalecer la democracia en nuestro país; ni tampoco es un canto al sol en campaña electoral. Hay cosas que no se deben decir ni con campañas ni sin campañas. Y si se dicen hay que encontrar la trampa.
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Morir por la patria

Pablo Casado, Inés Arrimadas y algunos más tendrían un lugar en la historia, que los recordaría como grandes políticos que supieron sacrificarse para destruir el peligro de la segregación.

El candidato del PSC a la Generalitat, Salvador Illa. EFEEso de “morir por la patria” es un eslogan que ha quedado cutre y anticuado para muchísimos ciudadanos españoles. Ya solo algunas instituciones que velan por nuestra seguridad siguen manteniendo el lema y el espíritu en el frontal de sus sedes y en el corazón y cerebro de sus ocupantes. Hubo algunos tiempos pretéritos en los que muchos civiles decidieron dar su vida, si necesario fuera, para morir por la patria que soñaban y querían. A nadie, a estas alturas, se le puede pedir que haga ese sacrificio. A lo más que se llega es a vivir de la patria o a permitir que la patria muera por nuestra desidia.
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EL OCUPA DE ESPAÑA

Unas cuantas preguntas. Por lo visto, alguien se siente con la suficiente fuerza para fusilar a 26 millones de españoles. Para eso no solo se tiene que tener energías; también, la propiedad del país. ¿Y dónde, cuándo y por cuánto lo compró? ¿En qué notaría firmó la adquisición de España y en qué registro de la propiedad lo inscribió? A ver si, como ha pasado con el Pazo de Meirás, va a resultar que el propietario no es el que se cree el dueño del predio y no es más que un vulgar ocupa.

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Dirigentes o marionetas

Dirigentes o marionetas / Rosell

Dirigentes o marionetas / Rosell

Yo soy partidario del Estado de las Autonomías. El Estado de las Autonomías ha elevado el nivel vital de todos los territorios de España y eso es un haber positivo que no puede olvidarse. Sin duda, las comunidades autónomas han cometido muchas torpezas, pero sus aciertos han servido para el progreso de España y de sus territorios. Plantear ahora el retorno al sistema centralista es sencillamente suicida. No hay una sola posibilidad entre mil de que la clase política acepte esto y probablemente ningún pueblo de España lo quiera.

Bueno, tal vez, esta última afirmación haya que matizarla. La pandemia, en su primera y segunda versión, además del enorme roto que está haciéndole a la economía española y la desgracia que está llevando a tantos hogares a través de la enfermedad y la muerte, está llenando de argumentos a los enemigos de este buen descubrimiento que significó la incorporación del Estado autonómico a la descentralización de España.
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ESPAÑOL O NO ESPAÑOL

TorraLa nacionalidad, en este caso la española, es algo que se adquiere con el nacimiento y/o la inscripción en el Registro Civil. Puesto que no se trata de un sacramento, debemos concluir que la nacionalidad española no imprime carácter, de donde se infiere que aquellos que no la quieran deberían individualmente pedir su renuncia a ella, sin pretender arrastrar a todo un pueblo a esa renuncia. En caso contrario se entenderá que quienes afirman no sentirse españoles quieren ser españoles. ¡Como se quiera! ¡Con las diferencias que se quieran!, incluido el ser español no practicante. Y los españoles, por muy diferentes que seamos, somos todos iguales ante las leyes. Español o no español, ésta es la cuestión.

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