Diario de Sevilla

¡Que no hubieran venido!

En las regiones, en las que los gobiernos autonómicos han adoptado la famosa “prioridad nacional”, se deberá articular una ley que regule la actuación de todos los servicios públicos dependientes de esos gobiernos. Será la única manera de que los funcionarios al cargo de esos servicios y negociados puedan discriminar en cada momento sin cometer ninguna irregularidad a la hora de hacer efectivo el famoso y manoseado principio.

Un enorme sarcasmo

El presidente de Cataluña, Salvador Illa, está desplegando una campaña en medios de comunicación próximos o controlados sobre el supuesto derecho que asiste a los catalanes para obtener una financiación propia. No se sabe si en este caso propia es un sinónimo de singular o es una nueva adjetivación a la financiación para Cataluña. Si es esto último, lo mínimo que debería hacer Illa era expresar con claridad el significado de propia. Pero como en la campaña se habla del derecho a retener en Cataluña el 100% de los ingresos tributarios, en realidad propia es la forma vergonzosa de ocultar un interés nacionalista que se aleja del ideario socialista.

La lealtad y la traición

La negativa de Pedro Sánchez a seguir la política bélica de Donald Trump tiene sus riesgos. Puede beneficiarle o puede perjudicar los intereses de España, o puede ayudar o lastimar su liderazgo interno y externo. En cualquier caso, el presidente del Gobierno afirmó el pasado 6 de marzo que la lealtad con EEUU consiste en decir cuando se está equivocando.

Un gran debate

En las elecciones generales de 1977, las primeras de la recién estrenada democracia, el PSOE obtuvo 118 diputados. Cuando muchos analistas daban como líder de la izquierda al Partido Comunista de España, el PSOE obtuvo ese liderazgo en la izquierda española. Los comunistas quedaron a bastante distancia, con 20 diputados y con figuras tan relevantes como Dolores Ibárruri (la Pasionaria), Santiago Carrillo, Ramón Tamames, etc. Para los socialistas ese resultado nos permitió exigir la redacción de una Constitución que articulara una sociedad democrática, de corte occidental.

Por un puñado de votos

Han sido varios los medios que se hicieron eco de mi propuesta para el escenario que se abrió con motivo de las elecciones en Extremadura el pasado 21 de diciembre. No insistiré en la misma. Sólo recordar que la abstención negociada del grupo socialista podría impedir la dependencia del PP de Vox a la hora de investir a su candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura.

No hacía falta tener grandes conocimientos de política para adivinar que esa propuesta para Extremadura tenía su derivada para el conjunto nacional.

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