¿Quiénes somos nosotros?

Hemos bautizado a los niños marroquíes con el apodo de menas como si fueran componentes de una banda de criminales que vienen a asaltar nuestro país

Dos niños marroquíes sobre un muro en la nave de primera acogida del polígono del Tarajal. Europa Press

Dos niños marroquíes sobre un muro en la nave de primera acogida del polígono del Tarajal. Europa Press

Usted que está empezando a leerme, piense lo siguiente: su nieta, su hijo, su mujer, su padre o su madre, su hermano han nacido en el África subsahariana. No tuvieron la suerte que tuvo usted y que tuve yo que nacimos en un país como España o como Francia o como Alemania. No hicimos nada para tener esa suerte. Ellos tampoco hicieron nada para tener esa desgracia. A usted y a mí nos criaron nuestros padres. Para no enfermar -o si lo hacíamos- contábamos con un excelente sistema sanitario. Hemos contado con médicos que nos curaron cuando lo necesitamos. Pudimos iniciar nuestro desarrollo intelectual acudiendo a magníficos centros educativos donde nos encontramos con profesores y maestros que nos enseñaron y nos prepararon para poder enfrentarnos a los retos y desafíos de la sociedad. Ellos, que nacieron en esa África subsahariana, no tuvieron esas oportunidades educativas, sanitarias, profesionales y personales. Su único delito fue haber nacido en el lugar equivocado. Nacieron más al sur que nosotros. Como hemos visto en estos días, si muchos de los que se tiraron al agua para llegar a nuestro país hubieran nacido un metro más acá, hubieran gozado de todos los derechos de los que disponemos usted y yo. Solo un metro es la distancia que separa la democracia del autoritarismo, los derechos humanos de la falta de oportunidades, la guerra de la paz.

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MEDIR PARA COMER

Pablo IglesiasSe cuenta que en alguna ocasión el dueño de una serpiente pitón observaba que el reptil procuraba tumbarse junto a él cuando este se iba a la cama para dormir. No sabía muy bien a qué respondía ese comportamiento tan extraño. Pensaba que la pitón se había encariñado tanto con él que prefería estirarse  a su lado antes que meterse en su terrario. Pronto salió de sus cavilaciones.

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¡DONDE LAS DAN LAS TOMAN!

Inmigración y vacunación COVIDQuien a hierro mata… Nos lo tenemos merecido. Hemos pasado varios días haciéndonos eco de los tramposos que, abusando de su poder, se han saltado el protocolo de vacunación y se han vacunado antes que quienes estaban seleccionados para recibir la vacuna.  Se empezó denunciando a algunos concejales, a algunos alcaldes, a algún obispo y a algún consejero. De ahí se pasó a tomar la parte por el todo y ya no se hablaba de algunos; ya se denunciaba a los concejales, a los alcaldes, a los obispos y a los consejeros. Y sin que apenas pasaran veinticuatro horas, ya se denunciaba a todos los políticos. Sigue leyendo

¡PRIMERO, LOS POLÍTICOS!

En los días previos a la navidad de 2020 se anunciaba que a final del mes de diciembre se empezaría a vacunar a contra el coronavirus. Los ciudadanos desconfiábamos por tanta celeridad. La sospecha estaba justificada puesto que al inicio de la pandemia se nos había dicho que una vacuna que reuniera todos los requisitos no podría estar lista antes de dos años. Si sólo habían pasado nueve meses desde que se empezó a elaborarla, era normal que la sospecha se apoderara de quienes somos neófitos en esas materias. Sigue leyendo

¡O A SETAS O A ROLEX! (Relato de ficción)

Han pasado seis meses desde que el Congreso de los Diputados aprobó una ley orgánica por la que se limitaba a los actos propios de la Jefatura del Estado  la inviolabilidad del  Rey de España. Cualquier delito cometido por el titular de la Corona española fuera de su responsabilidad institucional será juzgado de acuerdo con las leyes comunes que rigen para el conjunto de los ciudadanos.

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DEJARSE OIR

Vuelvo sobre una idea que me perturba: contribuir a eliminar esos restos de un carácter pesimista y pasivo con el que se dibuja tradicionalmente a los extremeños y que, desgraciadamente, generan complejos respecto a los demás españoles.

Y en esa tesitura, ¿de qué tenemos que avergonzarnos? ¿De qué tenemos que acomplejarnos? Pero… ¿qué tenemos que envidiar a otros como para suponer que ellos son más o nosotros somos menos? Se responde mejor a esos interrogantes si cada uno de nosotros hace un ejercicio mental de imaginar cómo hemos vivido aquí en los últimos cien años y como se vivía en otras zonas de España. Como además hemos sido un pueblo emigrante, no nos costará encontrar a un familiar, a un amigo o a nosotros mismos, cuando fuimos emigrantes, que lo haya vivido fuera de nuestra región.

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