Estado de las autonomías

Prioridad regional

Se comienza a dar por buena una nueva lectura de la Constitución de 1978. No se sabe con qué fin ni si esa lectura obedece al deseo de la inmensa mayoría de los españoles. Ahora se pretende dar un paso adelante, muy enérgico, que transforme radicalmente el sistema que tiene cuarenta y ocho años desde que aprobamos la Constitución.

Volver sobre sus pasos

Pasar de un Estado centralista a uno descentralizado no respondía solo al interés de aquellas regiones que exigían el reconocimiento de sus hechos diferenciales. Había también un deseo de acercar los instrumentos de gobierno a territorios que se situaban en la periferia de la periferia y que habían sufrido el abandono de los poderes centrales durante siglos.

Mejorar la democracia

En números redondos, la tierra cuenta con ocho mil millones de habitantes. Como señala acertadamente Dídac Fábregas, si se quiere retener esa cifra por áreas geográficas, bastaría que a cada mil millones le atribuyamos un 1 para que resulte un PIN que nos permita manejarnos. El PIN actual sería 1-1-1-5. Las Américas serían el 1; Europa, el otro 1; África, 1 y Asia, 5. Según la ONU, en 50 años, ese PIN cambiará de la siguiente manera: Las Américas, 1; Europa, 1; África, 4 y Asia, 6. El PIN resultante sería 1-1-4-6. Se observa que casi el 90% de la población del planeta vivirá en África y en Asia.

¿Error o confusión?

Si alguien cree que si consigue un número significativo de votos como para poder violar la Constitución, fundamentalmente en sus artículos uno y dos, sin que eso provoque disturbios y violencia, cuanto antes le vayamos quitando de la cabeza esa idea, mejor para todos. Si alguien piensa que con un sesenta por ciento de votos a favor de la independencia se puede violar la Constitución, que sepan que eso seguramente generará inestabilidad y generará violencia. Y la violencia que se genere será la consecuencia de aquellos responsables que quieren conseguir esos objetivos por la fuerza.

Scroll al inicio