Estados Unidos

La casera

Acostumbro a ver la televisión sin sonido. Sé en cada momento qué van a decir los presentadores y su tropa de tertulianos que, perfectamente aleccionados, no informan ni opinan con libertad sino en función de quienes les envían o de quienes les contratan. Solo subo el volumen cuando aparece un experto en la materia de la que se esté tratando. Su opinión sí me interesa, me ilustra y aprendo.

Bandera, presidente y dólar


Observar la política estadounidense desde la perspectiva europea conduce al error.

EEUU solo tiene una bandera. La nación está llena de ellas. Más que una, parecen millones. Los norteamericanos ponen su mano derecha sobre el pecho en el rincón en el que late el corazón. Los europeos no tenemos una sola bandera. Tenemos 27. La azul con estrellas solo aparece en determinadas obras públicas para indicar que esas obras están financiadas por la Unión Europea.

La muerte mejora mucho al muerto


No hay como morirse para dejar un buen sabor de boca entre amigos y enemigos. Biden, actual presidente de los EEUU, acaba de morir como candidato a la reelección presidencial. No recuerdo haber oído una semblanza positiva de Joe Biden, que lleva más de 50 años dedicado a la política norteamericana. Ha bastado que haya fallecido electoralmente para que la mañana del lunes, posterior al anuncio de retirada, se haya llenado de elogios hacia su figura. Por lo visto, el actual presidente poseía algunos valores y algunos éxitos en política que nadie supo ver o no se quiso contar para acabar con las aspiraciones presidenciales.

Copiar antiguallas

Don Manuel García-Pelayo Alonso, fue un prestigioso jurista que llegó a presidir el Tribunal Constitucional entre 1980 y 1986. Su presidencia se inició dos años después de aprobada la Constitución española de 1978. En los meses en que se elaboraba el texto constitucional, el maestro García-Pelayo advirtió a los constituyentes sobre el enorme error que suponía consagrar un principio de legitimidad histórica en una Constitución normativa.

El cura y el presidente

“Un pasito pa’lante María. Un pasito pa’ atrás” dice la letra de una de las canciones del cantante Ricky Martin. La letra admite cambios según en la sociedad en la que se cante.

Las sociedades del norte de Europa eran el espejo en el que queríamos mirarnos los españoles nada más iniciada la transición de la dictadura a la democracia. Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Noruega eran ejemplos de sociedades avanzadas y muy liberales en conductas y en el ejercicio de derechos ciudadanos. Eran sociedades con un alto grado de civismo y de permisividad. Sin embargo, hoy, la canción de Martin debería cantarse de la siguiente manera: “Un pasito pa’lante María. Dos pasitos pa’atrás”. Cada vez más esas sociedades se han vuelto más conservadoras y en lugar de avanzar, retroceden perdiendo el prestigio que adquirieron en toda la segunda mitad del siglo XX.

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