Extremadura

Prioridad regional

Se comienza a dar por buena una nueva lectura de la Constitución de 1978. No se sabe con qué fin ni si esa lectura obedece al deseo de la inmensa mayoría de los españoles. Ahora se pretende dar un paso adelante, muy enérgico, que transforme radicalmente el sistema que tiene cuarenta y ocho años desde que aprobamos la Constitución.

¡Vergüenza de ejemplo!

Y, de nuevo, Extremadura se puso de moda. Ahora no es el tren. Tocó vivir dos experiencias que nunca se habían experimentado por estas latitudes: se disolvió la Asamblea de Extremadura por la presidenta de la Junta e iniciamos una cohabitación entre Partido Popular y Vox.

Volver sobre sus pasos

Pasar de un Estado centralista a uno descentralizado no respondía solo al interés de aquellas regiones que exigían el reconocimiento de sus hechos diferenciales. Había también un deseo de acercar los instrumentos de gobierno a territorios que se situaban en la periferia de la periferia y que habían sufrido el abandono de los poderes centrales durante siglos.

La historia siempre juzga

Como saben los lectores, Extremadura es una región con dos provincias, Cáceres y Badajoz. La provincia pacense es la más poblada de las dos y, por una cuestión aritmética, es la que tiene un 63% de los afiliados al PSOE de Badajoz y un 37% la de Cáceres. No es el número sino la calidad, la actitud y la aptitud las condiciones necesarias, aunque no suficientes, para obtener la confianza de los militantes socialistas extremeños a la hora de liderar al PSOE de Extremadura. Esas condiciones no solo son atributos de los militantes de una de las dos provincias; también lo son de la otra.

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