Gobierno de España

No están ahí para eso

Siempre confié en la inocencia del Fiscal General del Estado. Siempre entendí que Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso tendría que haber callado o haber pedido disculpas por su intromisión en un asunto que ni le afectaba ni le interesaba. Siempre creí que el Fiscal General del Estado no tenía que haber intervenido en un asunto que afectaba directamente a un fiscal de Madrid. Y supuse, ingenuamente, que ambos pedirían disculpas por sus errores y Hacienda haría lo que tuviera que hacer con un contribuyente. Pero, como no podemos vivir en paz, de nuevo la bronca y la judicialización de la política.

Morir en democracia

Parece ser que los sondeos confirman el claro posicionamiento al alza de Vox. Algunos analistas consideran que esa subida de la extrema derecha beneficia los intereses electorales del actual PSOE. En cualquier caso, a lo más que podría aspira este PSOE es a mantenerse en la línea que va de los 100 a los 120 diputados. Cifra parecida a la que obtendría finalmente el Partido Popular si la escalada de Vox continúa hasta la convocatoria de nuevas elecciones.

¿Inocentes o culpables?

Entrevista a Pedro Sánchez por Pepa Bueno

No es que no quiera. Es que tenemos ideas contrapuestas sobre multitud de asuntos que nos definen como socialistas. Casi nunca coincido con la forma y con el fondo del gobierno de Pedro Sánchez. Nunca se califica ese gobierno en función de sus orígenes. Para sus defensores más ultras ya es el gobierno de Pedro Sánchez. Así se evitan calificarlo como socialista cuando perdona deudas, concede indultos, aplica amnistías o cede competencias estatales a quienes no harán un uso decente de las mismas.

Muertos de risa

Juan Carlos Campo, cuando era ministro (Foto: Moncloa)

Lo que se habrán reído de nosotros los miembros del Tribunal Constitucional cuando, guiados por el Gobierno y por el PSOE, defendíamos la inconstitucionalidad de la amnistía. ¡¡¡Pobres ignorantes!!! Seguro que comentaban entre ellos lo fácil que resultaba engañar a los incautos que, como yo, nos creímos lo que nos contaban y repetíamos como muñecos del ventrílocuo la doctrina partidista y gubernamental.

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