Sicarios y obnubilados

Que se sepa, todavía nadie ha pedido perdón por haber emitido su voto a favor de esa ley que algunos se niegan a cumplir

Imagen de Pablo Hasel dentro de la cárcel de Lleida publicada por el diputado de la CUP en el Congreso Albert Botran. Europa Press

Imagen de Pablo Hasel dentro de la cárcel de Lleida publicada por el diputado de la CUP en el Congreso Albert Botran. Europa Press

“Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo Hasel sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”. Así comenzaba un comunicado firmado por 200 personas del ámbito cultural.  Se entiende que el mundo de la cultura se solidarice con quienes puedan ser perseguidos por disentir; la libertad solo puede recibir ese nombre cuando la puede ejercer el disidente; de lo contrario estaremos hablando de regímenes autoritarios o dictatoriales, donde la libertad solo cabe si se juega únicamente en el campo de juego de la dictadura. Lo que no tiene sentido es que personas a las que admiramos por tantas cosas que hicieron y hacen en el ámbito cultural consideren un disentimiento lo que es una manifestación de invitación al asesinato.

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