Transición española

Reconciliación


Leí en cierta ocasión la anécdota que se contaba de un profesor universitario que, antes de meterse en complicadas fórmulas matemáticas, escribió en la pizarra de la clase de los alumnos de primero de la rama de matemáticas lo siguiente: 9×1=9. 9×2=18. 9×3=27. 9×4=36. 9×5=45. 9×6=54. 9×7=63. 9×8=72. 9×9=81. 9×10=91. Toda la clase estalló en una carcajada. “¿De qué se ríen ustedes?” preguntó el profesor. “Ha escrito usted que 9×10=91”, le respondió un alumno desde la primera fila del aula. “Bueno, ustedes me critican y se ríen de mí por haberme equivocado en un dato. Sin embargo, no han tenido en cuenta que en una serie de diez he acertado en nueve”. “Lo lógico hubiera sido que yo hubiera recibido una felicitación por mis nueve aciertos y no la estruendosa carcajada por un error”.

Una izquierda no socialista

Si no es socialista, ¿qué es? Ya no mola ser comunista, ni marxista, ni leninista, ni eurocomunista, ni maoísta, ni anarquista. Si querían conformar un grupo para conseguir sus objetivos tenían que conseguir una identidad bajo la que camuflarse. La Ley de Memoria Histórica vino en su ayuda. Se declararon antifranquistas Y, entonces, sí podían ser compañeros de viaje de los socialistas. ¿Quién va a rechazar formar un bloque con todos aquellos que rechazan la dictadura?

La historia se repite

Y parece que, de nuevo, a media España le sobra la otra media.

Ahora se hace política porque la hacen los políticos, pero ese tipo de política, basada en insultos, descalificaciones y donde la duda brilla por su ausencia, no es política.

Aliados

Santiago Abascal / EFE

Un aliado es cualquier persona que apoya, fortalece o da la cara por otra persona o  grupo de personas. Esa persona que apoya o fortalece a otros puede ser voluntariamente elegida o accidentalmente comprometida.

Abascal, el líder de Vox, se constituyó en el mejor aliado, voluntario o involuntario, del candidato socialista la presidencia del gobierno.

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