Me duele la cabeza

No sé como alguien puede exhibir orgullo por haber abandonado a su suerte a quienes quisimos engañar llevando a Afganistán las ventajas de las democracias occidentales

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Intolerables, insoportables, insufribles, inadmisibles, abominables, indefendibles. Cualquiera de esos adjetivos puede añadirse a las declaraciones que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, hizo la semana pasada al diario El País. “El motivo para ir a Afganistán era impedir ataques contra EEUU y otros aliados, y durante 20 años hemos impedido que Afganistán fuera el santuario de grupos terroristas que pudieran planear y organizar atentados contra los países de la OTAN. Eso ha sido un logro significativo. El plan no era estar allí para siempre”. Seguía Stoltenberg con que “la intervención no era para proteger Afganistán”. Según el secretario general de la Alianza Atlántica, si no hubiéramos gastado tantos millones de dólares y sacrificado tantas vidas, seguramente, los atentados que hemos sufrido en Europa en los últimos 20 años hubieran sido muchos más.

Según el Libro Blanco y Negro del Terrorismo en Europa publicado por el Parlamento Europeo a iniciativa de la eurodiputada Maite de Pagazaurtundúa, el número de víctimas mortales dentro de la Unión Europea por atentados terroristas de grupos yihadistas durante el periodo 2000-2018 ascendió a 632.

El conflicto en el país centroasiático ha dejado un rastro de muerte difícil de cuantificar. Las cifras varían según las fuentes que se consulten, pero todas ellas se aproximan a las proporcionadas por Amnistía Internacional.  Esa ONG afirma que los 19 años y seis meses de guerra han causado más de 150.000 muertos -casi 60.000 serían militares y policías afganos- y 1,2 millones de personas desplazadas. En 2019, la ONU señaló que más de 38.000 muertos habrían sido civiles afganos. Más de 400 trabajadores humanitarios y 54 periodistas han sido asesinados en ese período.

Me duele la cabeza. No entiendo lo que está pasando. No sé si mis neuronas se han calentado demasiado por el calor de los últimos días. No sé como se puede decir que se han matado a algo más de 150.000 personas para que no murieran algo más de 700, que es el número de asesinados en los últimos 20 años por el terrorismo yihadista.  No lo entiendo. A lo mejor es que el tal Stolenberg no se ha explicado bien o, pudiera ser que las cosas deben ser así en la política internacional. No lo sé ni pretendo que alguien lo explique. Desde luego, a mi no me gustaría que Stlolenberg se hiciera cargo de la política que afectara a mis intereses. ¡Cualquiera se fía de semejante individuo! ¡Cualquiera le quema con un cigarrillo la manga de su camisa! En ese caso, Stolenberg prendería fuego a toda la urbanización en la que vivo y, seguramente, seguiría con la antorcha quemando coches y autobuses que por ella circulan. Para vengarse por  el agujero en su camisa nos quemaría vivos a más de mil personas.

«Tal vez la explicación de la salida responda a un pacto EEUU-talibán por el que los 1.000 soldados no contabilizados y los 16.000 contratistas permanecerán en Afganistán para así vetar la intrusión de Rusia y China»

Y al final, para que nos lleváramos un buen recuerdo, se produjo el penúltimo de los atentados en las cercanías del aeropuerto de la capital afgana. EEUU dice que vengará la muerte de sus 13 militares. Hace bien, y haría mejor si vengara la muerte de las 170 personas que murieron con los militares estadounidenses. O tal vez –vuelve a dolerme la cabeza- esas muertes no hay que vengarlas porque son ciudadanos que estaban allí para intentar salir del terror talibán que ellos y nosotros hemos permitido que se apoderen del poder en el país centroasiático.

El presidente Biden dijo que EEUU mantenía 2.500 soldados en Afganistán, pero otras fuentes alargan esa cifra hasta los 3.500. Y no se cita la cifra de 16.000 contratistas norteamericanos que permanecen en el país centroasiático. Tal vez la explicación de la salida responda a un pacto EEUU-talibán por el que los 1.000 soldados no contabilizados y los 16.000 contratistas permanecerán en Afganistán para así vetar la intrusión de  Rusia y China -principales competidores de EEUU-  en Afganistán. ¿Será ese el acuerdo que explique lo que está pasando?

¿Y hacia dónde quieren ir cuantos afganos se agolpaban para morir o para coger un avión que los sacara de Kabul? No parece que su destino fuera Rusia o China. Tampoco parece que quieran marchar a Cuba o a Corea del Norte o la Venezuela. No. Pensaban y piensan en la pérfida Europa y en el maligno EEUU. Nosotros, los europeos echamos pestes de nuestros respectivos países. En ocasiones, como esta, renegamos y nos avergonzamos de lo que vemos y oímos. No sé como alguien puede exhibir orgullo por haber abandonado a su suerte a quienes quisimos engañar llevando a Afganistán las ventajas de las democracias occidentales. No se entiende que se digan cosas como las dichas por el secretario general de la OTAN. Pero, así y todo, quienes se amontonan en el aeropuerto de Kabul quieren venir aquí. A España, a Alemania, a Francia, a EEUU. Muchos han muerto por querer venir con nosotros. Otros han muerto por combatir con nosotros. Otros murieron por colaborar con nosotros. Y otros han muerto por creernos a nosotros.

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