El acuerdo de futura financiación “singular” para Cataluña fue el resultado de una negociación entre socialistas y republicanos. Toda negociación requiere un proceso de exigencias y renuncias por las partes negociadoras. Se sabe a qué renuncian los socialistas. La demencia sobrevenida de Pujol habla sin palabras. ¿A qué renuncian los independentistas? ¿Alguien podría ilustrarnos?

Se dijo que el independentismo renunciaba a la unilateralidad tras la aprobación de la ley de amnistía. ¿Se sigue manteniendo esa lectura después de las declaraciones de los líderes independentistas tras la sentencia del Tribunal de Justicia Europea sobre la ley de amnistía? Oriol Junqueras, líder de ERC ha manifestado que la sentencia confirma que el calvario judicial debió terminar hace tiempo e insta a “quitar las esposas al independentismo”. Carles Puigdemont, el expresidente catalán considera que, con este aval, “el partido sigue”. Carme Forcadell, quien fuera presidenta del Parlament calificó el fallo como un “éxito de la democracia y del independentismo”.
Cuando dijeron aquello de “hasta luego Lucas”, se les cortaron las alas y se les enjauló. Cuando se decidió abrirle la jaula, nuestro querido amnistiado Junqueras, como el perro que muerde la mano del amo, inmediatamente ha tratado de morder la mano que le puso en libertad. Qué desagradecido es el amnistiado Oriol. Podría compararse a aquellos animales que practican el cleptoparasitismo. Junqueras, Forcadell, Puigdemont estaban acostumbrado a vivir a costa del trabajo de aquellos que fueron arrancados de sus casas para llevarlos a otras tierras en los tiempos en los que, el dueño de la finca, llamada España, decidió que sus crías deberían crecer en Cataluña.
Y ahora, para nuestros queridos amnistiados “el partido sigue” con las “esposas quitadas” y con el “triunfo del independentismo”. Lo que nos obliga a preguntarles sobre sus intenciones ahora que tienen libres sus muñecas de ataduras. Si el “partido sigue”, ¿quiénes son los contendientes? Se sabe que celebran la sentencia como un “triunfo del independentismo”. Y sabemos por las declaraciones de diversas formaciones independentistas, como Òmnium Cultural o la Asamblea Nacional Catalana, que esta medida de gracia beneficia a algunos independentistas, pero que no resuelve el conflicto de fondo con el Estado. Mantienen su intención de lograr la independencia de Cataluña. El presidente de Òmnium, Xavier Antich, ha reiterado que la amnistía no es un punto final, sino una condición para abordar el conflicto político, instando al independentismo a recuperar la iniciativa para situar de nuevo el derecho de autodeterminación en el centro del debate. Para la ANC la sentencia confirma como “agotado” el primer ciclo del procés independentista iniciado en 2011, apuntando a la necesidad de “una nueva etapa con líderes renovados y una mayoría social más amplia”.
Bueno, pues visto lo visto, ya sabemos quiénes volverán a ser los contendientes. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, del PSC, considera el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea como una muy buena noticia para Cataluña, para el conjunto de España y para la democracia. Illa ha dicho que la amnistía es la herramienta clave “para no quedar atrapados en el pasado y en el rencor”. A la vista de las declaraciones de los independentistas, y de Puigdemont, ¿en qué equipo jugará Illa? Por mucha coba que se les dé a los independentistas, estos, lejos de avenirse a la concordia y a la colaboración, harán como Trump cuando los más tontos del planeta le ríen sus gracias. Se envalentona y saca más pecho.
Cuanto antes entiendan que ese partido lo perderán por goleada, mejor para todos y mejor para ellos. Ya experimentaron la dureza de la cárcel y de la huida. Seguro que los demócratas españoles volveremos a ganar ese partido por incomparecencia del contrario.
Para disimular, cualquier día nos amenazan con declarar héroe nacional y benefactor de la patria a quien se llevaba el dinero de los catalanes.




Esto es el regreso al peor de los pasados . Escribía el maravilloso escritor Austriaco , humanista , pacifista , intelectual, Stefan Zweig, que el nacionalismo es la peor de todas las pestes , la fuerza destructiva e irracional que envenenaba la cultura europea y destruía la fraternidad entre los pueblos , frente a las divisiones y confrontación, Zweig defendía el cosmopolitismo, una Europa unida , pacífica y diversa , libre de fronteras .
El nacionalismo es el triunfo de la barbarie . Como ejercer violencia física sobre unos ciudadanos que en pleno mundial de fútbol estaban pacíficamente sentados en la terraza de un bar con banderas españolas .
A ver si la demostración dentro de la diversidad cosmopolita que han exhibido los jugadores de la selección española y los ciudadanos portando banderas españolas para animar a su selección, tanto en Cataluña como País Vasco y en toda España , se consolida en la sociedad y nos permita vivir en paz unidos a un proyecto común (con sus diversidades ), que es España