Parece que el debate sobre las responsabilidades que deberíamos asumir los españoles por las conquistas realizadas por nuestros compatriotas en los siglos XVI y siguientes en América ha vuelto a diluirse hasta otra ocasión.
Pedir o no pedir perdón: ahí está el dilema.

Los partidarios de pedir perdón argumentan el uso de la violencia acompañada de la esclavitud y de la forzosa evangelización cristiana frente a las creencias milenarias de los autóctonos. El expolio y el saqueo de las riquezas indígenas no necesitan demostración. Los defensores de la disculpa basan su petición en el derecho a la dignidad de las comunidades que allí vivían. Dignidad que les fue arrebatada por los conquistadores.
Para sumar apoyos a sus pretensiones utilizan el ejemplo que en esa línea han dado otros Estados modernos por los abusos cometidos en las colonias conquistadas por ellos.
Quienes se oponen a esa pretensión argumentan sobre lo absurdo de juzgar con ojos de hoy lo ocurrido hace cinco siglos, una época en la que las guerras de conquista no contemplaban los derechos humanos como se defienden en la actualidad.
Son muchos los historiadores que dan por cierta la participación de miles de nativos americanos en la caída de los imperios existentes en esos territorios.
Son muchas las críticas que se hacen contra esas peticiones de perdón por parte de actuales dirigentes latinoamericanos que, lejos de buscar una reparación, lo que pretenden es eludir sus responsabilidades frente a la situación de sus países.
Siempre me llamó la atención el hecho de que Argentina tuviera la fama de ser un país con abundancia de psicólogos. La presencia de Milei en España me llevó a consultar los datos sobre esa eventualidad y, efectivamente, Argentina se mantiene de forma sostenida como el país con mayor cantidad de psicólogos por habitante del mundo, registrando más de 286 profesionales de la salud mental por cada 100.000 habitantes.
En un mundo en el que la tecnología marca el desarrollo y el progreso, históricamente, por cada ingeniero que se gradúa en Argentina, se gradúan casi dos psicólogos.
Visto el comportamiento del presidente de la República Argentina en su visita a España, comprendo ese abultado número de profesionales de la salud mental. Solo Milei debe acaparar el consultorio de varios especialistas en la materia.
Yo estaba entre los que consideraban un disparate pedir perdón por sucesos ocurridos cinco siglos atrás. Milei me ha pasado al otro lado. Tras los insultos y el comportamiento desenfrenado de Milei, en el tiempo que permaneció entre nosotros, no me queda más remedio que pedir perdón por lo que hicimos en Argentina. Si no hubiéramos ido por allí, los argentinos no habrían tenido que soportar a un personaje como el actual presidente de su República. La herencia que dejamos ha hecho posible que personajes como Milei hayan podido llegar a la más alta magistratura del Estado argentino. Aquí, Milei estaría ingresado en uno de los centros psiquiátricos de nuestro país. Y por eso, yo les pido perdón. Milei es la consecuencia de la Conquista. Por nuestra culpa.




Tengo muy claro contigo tu visión constructiva y siempre motivada del dogmatismo y te felicito por ello. Hoy que no sabemos que va a ser del mundo si sabemos que si Lula da Silva no hubiera ganado el domingo las Elecciones Presidenciales en Brasil, América sería una catástrofe sin límites y modelo exportable a otros continentes. Comparto las palabras de la Presidenta mexicana, Sheimbaum sobre que ya llegó la hora de ver con ecuanimidad la historia de América. Gracias compañero ante tanto descerebrado y débil mundo de muchos de nuestros líderes referentes que no saben que su tiempo pasó. Un abrazo.
Un artículo imaginativo, irónico y escrito con buenas dosis de humor que lo hacen divertido. Claro que te lo puso fácil el personaje para invitarte a retratarlo tal como lo haces. Me lo he pasado bien leyéndolo.
Los argentinos siempre han tenido problema de identidad
No saben si son.italianos o españoles y quieren ser franceses