Y ahora, Aragón

El resultado obtenido por el PSOE de Aragón en las elecciones autonómicas del domingo pasado pone de manifiesto la exageración que se cometió cuando se leyeron los resultados de los socialistas extremeños en las mismas elecciones de diciembre de 2025. Entonces se pretendió atribuir toda la culpa al candidato socialista. Se decía que el electorado socialista extremeño se abstuvo en ese proceso para no votar a Miguel Ángel Gallardo. Algunos sostuvimos que un mal candidato quita dos o tres puntos a una candidatura. El resto, hasta los once puntos que se perdieron, tendría otros culpables.

En Aragón se ha encontrado la respuesta. Según declaró el jueves pasado Marcelino Iglesias, que fue presidente de esa Comunidad Autonómica, la candidata socialista, Pilar Alegría, era una excelente candidata. Alegría no tenía el estigma que se atribuyó a Gallardo. Si de nuevo, el PSOE, en esta ocasión en Aragón, ha vuelto a correr la misma desgraciada suerte que corrió en Extremadura, seguramente estaremos ante un fenómeno que debería poner a pensar a quienes aplauden a la dirección socialista cualquiera que sea la situación por la que atraviese el PSOE que ella lidera. No parece que lo que le está pasando al partido socialista sea una cuestión de candidatos más o menos afortunados. La herida es mucho más profunda y quien no quiera verla es porque piensa que sea cualquiera la situación que las elecciones nos deparen en un futuro, ellos van a estar bien situados. Y, por si fuera poco, eso de gobernar es muy pesado. Se está mejor en la oposición: sueldo y no duele la cabeza por la noche.

Mientras tanto, el camino se irá llenando de cadáveres que intentaron remediar en su tierra lo que sólo se arregla a nivel estatal. Gallardo, en Extremadura, dimitió como secretario general del PSOE extremeño. Se lo reclamaron desde dentro y desde fuera. Algunos no pensaron que, con su petición y el desenlace de la misma, estaban marcando un camino que, ahora, visto el pobre resultado aragonés, no tiene más remedio que recorrer Pilar Alegría. A este paso, las federaciones regionales del PSOE se van a dirigir por comisiones gestoras, sin saber muy bien qué tendrán que gestionar. El PSOE comienza a parecerse cada vez más a los espectadores de los partidos de tenis: se sientan en gradas paralelas a la pista donde juegan los tenistas y mueven la cabeza a izquierda y derecha sin tocar pelota en todo el juego, o sea, en toda la legislatura.

No sé qué tendrán que decir los representantes de la nueva política. ¿Qué creen ellos que es lo mejor de la nueva política? ¿Cuáles son sus señas de identidad por la que pueda ser reconocida? ¿Por los pobres resultados que obtiene este PSOE en cualquier proceso electoral? No sé de qué hablan cuando desprecian a la vieja política. Y tampoco sé de qué presumen los de la nueva política mientras pierden elecciones tras elecciones. Quienes se atribuyen la representatividad de la izquierda no tienen inconveniente en señalar a la disidencia como una evolución hacia el pensamiento de derechas. Existen militantes y simpatizantes socialistas que se han apoderado del izquierdómetro y miden el grado de izquierdismo de quienes no comparten sus puntos de vista. A los únicos que no les aplican el izquierdómetro es a ellos mismos. Es un recurso muy pobre que quedaría deslucido si se abrieran las puertas del PSOE para que nuevos y veteranos pudiéramos analizar seriamente qué estamos haciendo rematadamente mal, como se encarga de poner de manifiesto ayer Extremadura, hoy Aragón y mañana, lo que te rondaré.

Desde la noche del pasado domingo 8, el PSOE ha analizado perfectamente las razones que han llevado a los populares a perder dos diputados; el PP comunica lo que llevó a los socialistas a perder cinco. No estaría mal que, ahora, los socialistas explicaran por qué han fracasado y los populares explicaran las razones de su bajada electoral. Ambos miran la paja en el ojo ajeno y tratan de ocultar sus vigas.

1 comentario en “Y ahora, Aragón”

  1. Carlos Balbás Arenaza

    Resulta penoso constatar la perdida de identidad del histórico PSOE , ese que ganaba con mayorías absolutas, ese que era el partido que representaba a la mayoría de ciudadanos , resulta penoso ver a ese partido perder elecciones tras elecciones y seguir en el empeño de seguir por el camino suicida que ha tomado su dirección actual. Es sorprendente como la Sra. Alegría , ha cosechado peor resultado siendo menos votada que el candidato extremeño tan criticado después de las elecciones por sus resultados . Los viejos representantes de los valores de la socialdemocracia deberían participar en la reconstrucción de este partido tan necesario en la vida política española . Mientras continúe su podemizacion y sus kafkianas alianzas , irá alejandose progresivamente de sus históricos votantes . Y ahora viene Castilla y León , y para la primavera /verano, Andalucía . Será entonces cuando toque replantearse el futuro ante la previsible debacle ?

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