Si las mujeres o los hombres no machistas no votaran a los depredadores sexuales, ni Trump ni Berlusconi hubieran llegado a ser presidentes de sus respectivos gobiernos nacionales.
Solo con el voto de los hombres machistas no hubieran obtenido la mayoría necesaria para gobernar.

Cualquier mujer y cualquier hombre, si tiene vergüenza, se deberían negar a votar a quienes son o han sido machistas y depredadores sexuales. Aprovecharon el poder del dinero para humillar a tantas mujeres.
Cuando los ciudadanos se empeñan en conseguir un objetivo, si es factible, lo consiguen. La dimisión de Mazón lo puso de manifiesto.
Si las mujeres y los hombres que con ellas se identifican decidieran no votar a delincuentes sexuales, ninguno de ellos conseguiría alcanzar la cima del poder político.
Hace falta que se demuestre que quien humille y mancille a una mujer por la fuerza de su dinero, caerá en el agujero del desprestigio por la fuerza de los votos.
“Me atraen las mujeres bonitas automáticamente. Las empiezo a besar, es como un imán, no puedo ni esperar”. A lo que añadía: “Y cuando eres una celebridad te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo”. Así es el individuo que hoy ocupa altas responsabilidades en su país. Sobornó con 130.000 dólares a una actriz porno, con la que practicó sexo extramatrimonial, para que guardase silencio; fue condenado en enero del año 2025 por un jurado popular. Fue la primera sentencia penal contra un presidente norteamericano.
Karima El-Mahroug, también fue conocida por el sobrenombre Ruby Robacorazones. Sus noches en casa de Berlusconi cuando ella tenía 17 años estuvieron a punto de llevarle a él a prisión. El que fue primer ministro italiano fue condenado a siete años de cárcel en 2013 por prostitución de menor y abuso de poder en primera instancia, pero fue absuelto en marzo de 2015.
La vida de Il Cavaliere estuvo marcada por el desenfreno empresarial, político y personal. Machista y mujeriego, en sus fiestas Bunga-Bunga reinó el descontrol con chicas apodadas las Papi Girls. Murió en junio, a los 86 años, y dejó una herencia de casi 7.000 millones de dólares, repartida entre sus cinco hijos y personajes que lo acompañaron en la cima.
Recuerden a los autores de estas citas y me darán la razón: “Tenía once en fila en la puerta y me he tirado a ocho. Es mucho mejor que me gusten las chicas hermosas que ser gay”. De la canciller alemana, Angela Merkel, dijo: “Es un culazo mantecoso infollable”.
El que hayan conseguido y consiguieran llegar a lo más alto en sus respectivas instituciones políticas y gubernamentales no tiene más explicación que la confianza que les concedieron los votantes de sus países. No resulta extraño que semejantes individuos representen a una sociedad que tira piedras contra su propio tejado. Si las mujeres y los que defienden la igualdad de género no los votaran, nadie con esas peculiaridades optaría a un cargo semejante; sabrían de antemano que su derrota estaría cantada. Si los racistas y xenófobos no recibieran ni un solo voto de quienes aborrecen esa actitud tan despreciable, tampoco tendrían ganas de presentarse a nada. Nadie en su sano juicio les daría su confianza. Si quienes roban o prevarican en el ejercicio de sus funciones institucionales o políticas supieron que su vida política habría concluido para siempre, independientemente de que también acaben en la cárcel, no ocuparían ningún lugar en ninguna lista de cualquier partido político que se reclame constitucional.
Si a pesar de todo eso, siguieran contando con la confianza de una parte de la ciudadanía, entonces sabremos que hay algunos millones de ciudadanos que comparten la depravación de gente como Trump, Berlusconi y algún otro. Por eso están o estaban en el sitio que les pusieron quienes son como ellos.
La democracia es el único sistema político que responsabiliza a los ciudadanos del uso de su voto.



