De lo visto y oído en este caluroso verano

1- El trabajo no debería ser una nota definitoria de la actividad de un responsable ministerial o de un gobierno. Ellos y ellas, los miembros del actual gabinete, deben pensar que trabajar en sus respectivas modalidades es una característica digna de mención. Trabajar de ministro va de suyo.

 No se concibe un miembro del gobierno que no trabaje. ¡Por supuesto! Aunque pensándolo mejor, si unos cuantos ministros, cuando se les pregunta por cualquier cosa responden con “estamos trabajando” o “trabajo, trabajo, trabajo” pudiera ocurrir que los más malpensados de la tribu crean que en esos casos podría aplicarse el dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Otros podrían imaginar que aquellos ministros o ministras que aplican el verbo trabajar en sus palabras lo es porque o no trabajan o alardean de aquello que es su obligación.

2.- Antes que cualquier comisión para releer la Constitución y reconocer el Estado Plurinacional, sería obligatorio crear una comisión para equiparar los indicadores económicos de todas las regiones de España, incluidas aquellas regiones que fueron tratadas como colonias, de las que se extrajeron materias primas, recursos y, sobre todo, población, para salvar al Estado beneficiando a determinadas regiones, fundamentalmente al País Vasco y a Cataluña. El Estado se salvó. Extremadura y Andalucía se hundieron. Andalucía perdiendo 2 millones de habitantes y Extremadura, 800 mil.

3.- Hay dos maneras de estar en política: entrenándose para colaborar o entrenarse para el enfrentamiento. En España las distintas fuerzas políticas han elegido lo segundo. Cuando ocurre una tragedia como la vivida en estas últimas semanas, no se puede esperar colaboración entre quienes se han entrenado para lo contrario. No sé cómo algunos podrán explicar que ante una grave situación económica, Rajoy y Zapatero fueron capaces de ponerse de acuerdo en una tarde para modificar el artículo 135 de la Constitución, mientras que ante una crisis como la que se vive en Ceuta, ni siquiera presidente y líder de la oposición han querido dialogar para conseguir un acuerdo que termine con el drama ceutí. Si no se reúnen, surgirá el peligroso eslogan de “Sólo el pueblo salva al pueblo”, poniendo en entredicho los artículos 97 de la Constitución: El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado, y el artículo 104.2: Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.

4.- De todas maneras, la ideología por la ideología produce desacuerdos, sin embargo, la estupidez produce desconcierto. La estupidez suele ser inherente a las organizaciones no a los individuos. Cuando se coloniza una organización en la que un hombre tiene todo el poder y todos los demás tienen que adular sus ideas preconcebidas, el resultado es la estupidez. El poder de uno necesita la estupidez del otro. Quien se comporta estúpidamente es más peligroso que quien se comporta maliciosamente. Contra la estupidez estamos indefensos. Lo contrario de la estupidez no es la inteligencia, es la racionalidad. Nadie jura o promete ser leal con el presidente del gobierno. Se jura o promete ser leal con la Constitución. En estos momentos el público estará dispuesto a escuchar a quien no intente argumentar desde la autoridad, no haga falsas promesas, sino que intente decir la verdad lo mejor que pueda. A ver si en algún momento el PP es capaz de estar en la oposición sin deslegitimar al gobierno en pleno y a un partido en su conjunto.

5.- Los inmigrantes son bastantes menos que los nativos. Se trata de crear enemigos a esa minoría. Y si un partido se opone al enemigo, apoya al amigo. Ya tienen más votos. ¿La expresión del discurso racista y el aplauso de algunos conlleva el encuentro de un puesto de trabajo para el que no lo tiene?

6.- Cuando Donald Trump se regocija anunciando aranceles para todo aquel que se mueva no es porque desee proteger a lo propio; es porque desconfía de la propio y tiene miedo de lo foráneo. El número de aranceles es inversamente proporcional a la confianza en su país. A más aranceles a los de fuera, más desconfianza de los de dentro.

7.- Cómo se puede sostener que el gobierno “progresista” contribuye a rebajar el número de independentistas, mientras que simultáneamente los independentistas catalanes apoyan ese tipo de gobierno y no apuestan por uno del PP que, según dicen, es un semillero de independentistas. O Puigdemont y Junqueras son memos o es una patraña el cuento que nos cuentan. Y Bildu creciendo y rompiendo la teoría.

8.- y volviendo a Ceuta, la portavoz del Junts per Catalunya ha vuelto a reclamar la competencia en materia de inmigración para Cataluña como ya hizo en septiembre de 2025 por un pacto con PSOE. Da la sensación de que cuantas menos competencias tenga el gobierno central, menos posibilidades de poder cumplir con su obligación de velar por la suerte de cada ciudadano español. A veces pienso que, cediendo competencias, la suerte y los derechos de los españoles dejarán de ser responsabilidad del gobierno central.

1 comentario en “De lo visto y oído en este caluroso verano”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio