Morir en democracia

Parece ser que los sondeos confirman el claro posicionamiento al alza de Vox. Algunos analistas consideran que esa subida de la extrema derecha beneficia los intereses electorales del actual PSOE. En cualquier caso, a lo más que podría aspira este PSOE es a mantenerse en la línea que va de los 100 a los 120 diputados. Cifra parecida a la que obtendría finalmente el Partido Popular si la escalada de Vox continúa hasta la convocatoria de nuevas elecciones.

De todo ello se deduce que ninguno de los tres partidos tendría apoyos suficientes para gobernar en solitario. La experiencia de esta última legislatura nos demuestra que volver a repetir una alianza del PSOE con los partidos nacionalistas e independentistas, incluido en ellos los independentistas herederos del terrorismo etarra y la extrema derecha catalana, conduce al desastre, a la hipoteca del proyecto político socialista y a la subida electoral de la extrema derecha.

Quienes hemos vivido la dictadura franquista y el centralismo estatal no deberíamos permitir que la situación vaya decayendo de la manera en que se va degradando nuestra democracia. Y no deberíamos permitir que la extrema derecha tenga la menor oportunidad de gobernar o influir decisivamente en el gobierno de la nación. Ya sabemos lo que significa un gobierno autoritario y dictador. Ya hemos conocido los efectos perniciosos del Estado centralista. Quienes nacimos en una dictadura, cuando nos llegue la hora del final, queremos morir en una democracia. Nacer en un país gobernado por la fuerza de las botas por una extrema derecha autoritaria para morirte en el mismo país gobernado por la fuerza de los votos con otra extrema derecha autoritaria no deja de constituir una vida fracasada.

Y ese deseo nos concierne a todos los que no queremos volver a un régimen pernicioso. Incluyo en ese anhelo a todos los que deseamos seguir viviendo en democracia, cualquiera que sea nuestra posición ideológica. Aquí ya no cuenta ser de izquierdas o de derechas. Aquí lo que importa es cortar el paso a los extremos y, particularmente a la extrema derecha que es la que se va imponiendo entre aquellos que vivieron en dictadura y les gustaba ese régimen y entre quienes, por su temprana edad, no la vivieron y no tienen ni la más remota idea de lo que significa la falta de oxígeno democrático en el vivir y en el estar.

Existe una forma difícil, pero no imposible para conseguirlo. Y otra, sencilla y poco costosa para impedirlo. Resultará difícil conseguir una mayoría absoluta para PSOE o PP tal y como se ha consolidado la polarización electoral. Tal vez una reforma electoral ayudaría a conseguirlo. Fórmulas existen. Basta mirar a nuestro alrededor. Grecia o Gran Bretaña son dos ejemplos, pero hay más. Si de verdad se quiere parar a los extremistas, resultaría más fácil que PSOE y PP se comprometan a facilitar el gobierno de cualquiera de los dos que gane las próximas elecciones. Para que eso fuera posible, los dos principales líderes de ambas formaciones deberían cambiar el tipo de relaciones que mantienen para hacer posible esa confluencia. Si continúan con esa enemistad tan cruel y perversa, que ambos partidos busquen entre sus filas a nuevos líderes capaces de colaborar en defensa de la democracia, del Estado Autonómico y de la libertad de los españoles. La historia nos demuestra que, en ocasiones, el destino de España derrapó por la ineptitud, incompetencia o ambición de sus dirigentes. Es mucho lo que nos jugamos y es mucha la generosidad que nos exige la democracia en estos momentos.

Frente a los que piensan que la extrema derecha va a salvar España, somos muchos más, muchísimos más, los que sabemos que a España la salvamos entre todos los demócratas si volvemos a poner en la cumbre objetivos que nos animen a esforzarnos y a ser apoyados por los ciudadanos en ese esfuerzo.

5 comentarios en “Morir en democracia”

  1. Carlos Balbás Arenaza

    Hay que impedir ser gobernados por los extremos sean de extrema derecha , izquierda o separatistas . Para ello hay que mirar a Alemania y su ejemplo constituyendo la Grobe Koalition o Gran Coalición entre los demócrata cristianos del CDU y la social democracia del SPD. Y por supuesto, cambio del sistema electoral pactado por los dos partidos mayoritarios PSOE- PP . Efectivamente, si los líderes de las dos formaciones actuales no son capaces de acometer está tarea esencial en la política española , deben dejar que otros capaces lo intenten . Todo menos seguir este camino de regreso al pasado más oscuro de las dos Españas Machadianas que han de helarte el corazón .

  2. Ramón Padilla López

    Totalmente de acuerdo. Ayer publicaba yo ésto en mi página. Creo que hay que volver a los principios que nos inspiraron y nos guiaron entonces y recuperarlos. No me gusta la deriva actual que nos lleva sin remedio a la situación que pronosticas. Hace falta que las voces sensatas griten y sean escuchadas. Por el bien de todos, los actuales y los que vengan.
    El autobús y el palacio.
    Como ya sabéis, llevo unos años jubilado para el trabajo, pero de pensar no me han jubilado aún y espero no jubilarme en algún tiempo.
    Tampoco me he jubilado de la enseñanzas de Ética y «Estética» que recibí hace muchos años.
    Por suerte también conservo la vista suficiente para poder escribir y estar atento a lo que pasa.
    En consecuencia con todo esto, tengo que hacer una observación que me gustaría y me parece necesario que se debería convertir en un clamor popular. (Popular de Pueblo, no de partidos)
    Cuando una persona o personaje se dirige a un destino determinado y algo lejano, lo hace en un medio de transporte proporcional a las circunstancias del caso. Pero, una vez «arribado a puerto», a nadie se le ocurre meter el barco o el avión en el Hotel de alojamiento, o el automóvil o autobús en su caso. ¿A que no?…¡Que disparate más grande sería ese! ¿Verdad?…
    Pues ocurre que los partidos políticos son el vehículo que los interesados utilizan para llegar a su destino. Pero, por desgracia hay algunos…¡DEMASIADOS! que se empeñan en meter el mercedes, o el autobús, (22 pasajeros no caben en un mercedes) en el palacio y así van atropellando a todo el que no se desplaza con un vehículo similar.
    ¿Qué quiero decir con esto?…(por si alguien no ha captado la idea)… Pues que los políticos, una vez alcanzado el cargo e independientemente del vehículo que hayan utilizado para llegar a él, se deben a TODOS y han de servir y trabajar para TODOS POR IGUAL, con especial atención a quien mayores problemas tenga Y DEJAR EL VEHÍCULO APARCADO EN LA PUERTA (entiéndase Partido al que pertenecían), para cuando tengan que largarse y volver al punto de partida o a otro destino cualquiera.
    O sea, NI PUEDEN NI DEBEN favorecer exclusivamente a los de su cuerda y odiar, insultar o menospreciar a los que no piensan como ellos. Si ellos tienen la suerte de viajar en autobús o en mercedes, ¡que por cierto les pagamos entre todos!, ¡sí, porque si alguien no lo sabe, los partidos políticos viven de las subvenciones directas e indirectas que el Sufrido Pueblo les pagamos! digo que…si ellos viajan en autobús, o en «Falcon», (que también pagamos entre todos), los que viajamos en bicicleta o con la borriquilla, nos merecemos, ¡como mínimo! el mismo respeto.
    ¡Parece mentira que a estas alturas de curso haya que estar recordando e insistiendo en estas cosas!
    ¡Hala ya lo he dicho y si alguien quiere repetirlo, con su firma o con la mía, está en su derecho y casi en la obligación de hacerlo, porque se hace muy necesario!
    El Vaquero, a 13 de Octubre de 2025

  3. Eduardo de Orduña Puebla

    Estimado Juan Carlos, tengo un distinto vaticinio al tuyo -acaso influído por Tezanos- y es que si trabajamos en la misma dirección el PSOE romperá la barrera de 120 diputados, aunque igual no sirven para reeditar el gobierno de coalición. Pero lo que mas debemos temer los progresistas y los verdaderos demócratas es un gobierno de la derechita cobarde y la ultraderecha montaraz y ultramontana, porque ése es el verdadero escenario que asegura la involución y vuelta al pasado.
    Me da en la nariz que un acuerdo de las fuerzas mayoritarias como propones con criterio hoy es una quimera y tampoco creo fuera la opción preferida de la militancia socialista. Ójala hubiera otras fórmulas que no hubiéramos explorado, pero ciertamente la deriva actual nos acerca a los versos de Machado que citas: «Españolito que vienes al mundo te guarde dios, una de las dos España ha de helarte el corazón».
    Tengamos inteligencia, confianza y no perdamos la esperanza.
    Un abrazo.

  4. No sé si las fuerza centripetas dominantes perderán su empuje antes de que nos lleven al caos…esta propuesta va en la línea de (al menos) frenarlas

Los comentarios están cerrados.

Scroll al inicio