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Cabeza de ratón

Cabeza de ratón

Este año 2026 lleva camino de convertirse en el año electoral por excelencia. Extremadura, a finales de diciembre de 2025 rozó su inicio. Aragón y Castilla y León después, y no se sabe si las autonómicas andaluzas serán las últimas de la serie. Nada impide que, siguiendo la moda, los presidentes de otras comunidades autónomas disuelvan sus parlamentos y convoquen elecciones en este año electoral. No excluyo de esa posibilidad que sea el presidente del Gobierno de España el que se decida a adelantar las elecciones generales de 2027 a este año de 2026.

Y el próximo día 17, las autonómicas en Andalucía.

¡Vergüenza de ejemplo!

Y, de nuevo, Extremadura se puso de moda. Ahora no es el tren. Tocó vivir dos experiencias que nunca se habían experimentado por estas latitudes: se disolvió la Asamblea de Extremadura por la presidenta de la Junta e iniciamos una cohabitación entre Partido Popular y Vox.

Tres sensaciones

1.- No he podido evitar echar la vista atrás e imaginar a Manuel Fraga, a José Rodríguez de la Borbolla, a Pascual Maragall, a José María Aznar, a José Bono, a Pedro de Silva o a mí mismo -todos que fuimos presidentes de Comunidad Autónoma- esperando órdenes de las direcciones de nuestros respectivos partidos para saber cómo, cuándo y con quién acordar medidas y proyectos en nuestras respectivas investiduras.

Días después

La advertencia que hizo un reputado analista político no llegó a plantearse. El PSOE de Extremadura no se tendrá que enfrentar al problema que hubiera surgido en el caso de que los socialistas hubieran ganado las elecciones autonómicas del pasado 21/D, y meses después, su candidato a presidente hubiera sido declarado culpable por la Audiencia Provincial de Badajoz, por los delitos de prevaricación y tráfico de influencia. Desapareció el problema. Lo que nadie sabe por el momento es si, pasado unos meses, esa misma Audiencia declarara inocente a Miguel Ángel Gallardo. Entonces no estaríamos ante un problema sino ante una tremenda injusticia. Resulta más fácil resolver un problema que convertirse en cómplice de una injusticia.

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