Centralismo madrileño

En Madrid seguirá existiendo la democracia cualquiera que sea el resultado. En Cataluña volverá a desaparecer el pluralismo político

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

Estamos viviendo en una España absolutamente descentralizada, de los países más descentralizados del mundo pero, sin embargo, económica y políticamente seguimos con un centralismo feroz. El centralismo madrileño le ha ganado la batalla cultural al centralismo catalán que se llevaba la palma antes de que el independentismo arruinara el buque insignia que era Cataluña. Es una verdad incuestionable afirmar que todo lo que no esté en Madrid no existe y ésa es la experiencia que tenemos acumulada a lo largo de estos años. Siempre ha sido así y, seguramente, siempre será así.

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El presidente que sólo tenía dos sillones

El presidente que sólo tenía dos sillones / rOSELL

El presidente que sólo tenía dos sillones / Rosell

El pasado martes, día 6, los europeos tuvimos que presenciar un nuevo desprecio a la Comisión que representa la imagen de lo que es la Unión Europea. Ya anteriormente, el Alto Comisario para la Política Exterior europea, Josep Borrell, tuvo que soportar las impertinencias del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia. En Moscú fue el desprecio hacia los valores europeos y el intento de desacreditar la democracia española por parte de un miembro de un gobierno que formalmente es democrático, pero que funcionalmente se aproxima más a un régimen de corte autoritario. En Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ignoró a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mientras le ofrecía un asiento a la altura y a la medida del que iba a usar el déspota, al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

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Sicarios y obnubilados

Que se sepa, todavía nadie ha pedido perdón por haber emitido su voto a favor de esa ley que algunos se niegan a cumplir

Imagen de Pablo Hasel dentro de la cárcel de Lleida publicada por el diputado de la CUP en el Congreso Albert Botran. Europa Press

Imagen de Pablo Hasel dentro de la cárcel de Lleida publicada por el diputado de la CUP en el Congreso Albert Botran. Europa Press

“Somos conscientes de que, si dejamos que Pablo Hasel sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta conseguir acallar cualquier suspiro disidente”. Así comenzaba un comunicado firmado por 200 personas del ámbito cultural.  Se entiende que el mundo de la cultura se solidarice con quienes puedan ser perseguidos por disentir; la libertad solo puede recibir ese nombre cuando la puede ejercer el disidente; de lo contrario estaremos hablando de regímenes autoritarios o dictatoriales, donde la libertad solo cabe si se juega únicamente en el campo de juego de la dictadura. Lo que no tiene sentido es que personas a las que admiramos por tantas cosas que hicieron y hacen en el ámbito cultural consideren un disentimiento lo que es una manifestación de invitación al asesinato.

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